Educación agradecida

Todos sabemos por experiencia lo difícil que es educar a los jóvenes; respetar su personalidad mientras ponemos límites y normas en el aula, sacar lo mejor de sus virtudes, minimizar en lo posible sus defectos, enseñarles los valores que creemos fundamentales y darles un ejemplo con impronta

 

Realmente creo que todos reconocemos que la educación es más complicada de lo que creíamos en un principioFernando. Por eso, en los grupos de alumnos más jóvenes, al final de la evaluación, agradecemos a los padres las palabras de reconocimiento del trabajo que hemos hecho día a día con sus hijos. Es cierto que es nuestro trabajo, pero… ¿a quién no le gustaría que su jefe o su amigo o un familiar le agradeciera explícitamente el trabajo realizado que, además, te ha costado mucho esfuerzo y en el que has puesto mucha ilusión?

 

Nosotros, los profesores, no sólo transmitimos conocimientos. Nuestra labor formativa complementa el trabajo de los padres y, por más que ésta sea nuestra obligación, creemos que esta involucración a veces traspasa los límites de lo laboral. Muchos dejamos una profunda huella en los chicos, incluso sin ser conscientes de ello.

 

Recuerdo la película de aquel profesor, representado por Robin Williams, “El club de los poetas muertos”. Encontramos en los centros muchos más docentes como él, cada uno con su aportación, con su estilo y con sus circunstancias inciden en los alumnos añadiendo valor a su moldeable personalidad.

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Casi siempre son los tutores quienes reciben toda la gratificación de los padres y se olvida muchas veces la tarea educativa llevada a cabo por otros profesores. Sin embargo, es un equipo humano el que educa a los chicos, no sólo una persona y por eso, sería justo agradecer a todos su esfuerzo, aunque el contacto con ellos haya sido menor a lo largo del trimestre.

 

Es cierto que, a veces, el esfuerzo invertido por los profesores en los alumnos es independienteFernando_2 de los resultados académicos obtenidos por éstos, pero también lo es este hecho: No nos limitamos sólo a enseñar contenidos, más bien hemos de tratar de ser pedagogos –y así abarcar mucho más que un currículum– y seres humanos que, durante un año, sirvan de modelos de valores para nuestros alumnos.

 

¡Ser agradecidos es el mejor modo de enseñar a nuestros alumnos a serlo! De esta manera, les enseñas  a reconocer el trabajo bien hecho y el esfuerzo de otros, les ayudas a mostrar empatía hacia los demás, a ponerse en el lugar del otro pensando cómo se debe sentir. Ésta es una de las principales habilidades de la tan en boga en nuestro tiempo, Inteligencia Emocional. No hay nada vergonzoso en demostrar un sentimiento de gratitud; de hecho, esa humildad nos hace más grandes. A todos nos gusta que nuestro esfuerzo sea reconocido por las personas de las que dependemos, por los padres, nuestros superiores, Administración Educativa, etc.

 

Al comienzo de este artículo decía que educar hoy a nuestros hijos y a los de otros no es tarea fácil y sabemos que el centro hace un gran esfuerzo por ofrecerles la mejor educación posible. Somos conscientes de ello y nos sentimos muy satisfechos con la formación que han recibido hasta ahora.

 

Comments on this post

  1. Antonio Diez Domingo said on 03/02/2015 at 9:19 pm

    ¡¡¡¡¡Cuánta razón tienes!!!!!

  2. Sergio Arroyo said on 04/02/2015 at 11:21 am

    Suscribo todo lo que dices Fernando.

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