La FP Dual en España

Los empresarios se quejan desde hace tiempo de que los profesionales que se incorporan al mercado laboral no satisfacen las necesidades de las compañías. Los jóvenes se quejan de que les cuesta entrar en el mercado laboral

 

La Formación Profesional se presenta como una solución a la sobreeducación universitaria, pero cierto es que en PCA, Decroly Digitalnuestro país no tiene el prestigio y eficacia que sí alcanza en otros países de la Unión europea. Un remedio puede ser la Formación profesional Dual.

 

Imaginad a una joven austriaca (pero que podía haber sido suiza o alemana), hija de emigrantes españoles, que fueron al país alpino a hacer un Erasmus en los años 90 y consiguieron un trabajo. A los 16 años, ha dejado el instituto y se ha puesto a trabajar, pero para su familia esto no ha supuesto un drama. A sus padres universitarios posiblemente les hubiera encantado que su hija siguiera sus pasos, o quizás no porque de hecho, en su familia piensan que aquélla ha sido una muy buena alternativa. Nuestra amiga, como casi la mitad de los austriacos de su edad, determinó estudiar en un programa de Formación Profesional Dual. En Austria, el 40% de los jóvenes optan por este sistema de enseñanza; en su caso, en una pequeña empresa del sector hostelero en, pongamos, Salzburgo. El formato es sencillo: durante 3-4 días, incluidos algún sábado y domingo, a la semana acude a la empresa y deja uno o dos días para el instituto de FP.

 

La mayor parte de los jóvenes alemanes, un 60% cursa al término de su etapa escolar una de las 350 carreras que están homologadas dentro de la Formación Profesional. La Formación Profesional es muy importante dentro del sistema educativo polaco y tiene características propias; El 60% de los jóvenes cursó una de las 250 cualificaciones profesionales que se ofrecen en este país con una población similar a la española. Lo mismo podríamos decir de Suiza (¡ojo! con un porcentaje de ni-nis del 10%)

 

Pero volvamos al caso de la estudiante austriaca; la empresa y el centro educativo están en permanente contacto. La idea es que en su puesto de trabajo aplique los conocimientos teóricos que aprende en el aula y a cambio de las tareas que realiza, la alumna reciba un sueldo que al principio no es muy elevado, pero es el comienzo y es su aprendizaje. Depende de la industria o la experiencia, pero podemos hablar de unos 300 euros PCA, FP Dual (I)en el primer año, hasta alrededor de unos 1.000 cuando se acerca la graduación. Mal empezamos cuando en nuestro país oímos comentarios como “no quiero que exploten a mi hijo” o “yo por menos de 1.000 euros no trabajo”.

 

Nuestra protagonista cuando acabó su período formativo se quedó en la empresa, de hecho, un par de años después de ser trabajadora de pleno derecho, la compañía habló con ella y le propuso que hiciera un curso de acceso a una escuela superior y completase sus estudios de cocina. La opción le pareció buena y durante unos años compaginó de nuevo escuela y hotel. Como gracias a que tenía ingresos desde muy joven se había emancipado a los 19 años, ya sabía lo que era organizarse por sí misma.

 

Podríamos seguir con la historia pero ya os podréis imaginar que a los 26 años un joven alemán, austriaco o suizo puede tener 8-10 años de experiencia; ha madurado antes pues puede emanciparse y por tanto, puede comenzar su proyecto de vida antes, etc.

Por supuesto que no a todos los austriacos que estudian FP Dual les va tan bien, y por eso nadie pretende eliminar la FP, llamemos, tradicional. Sólamente se intenta que coexistan ambos sistemas y que el estudiante y sus familias decidan.

 

Evidentemente el éxito de Alemania, Suiza o Austria no se debe sólo a la FP Dual; las instituciones del mercado laboral, la competitividad de las empresas, la productividad de sus trabajadores o la calidad de su sistema educativo son esenciales para explicar sus cifras de exportaciones o su nivel de renta per cápita. No obstante, este modelo de enseñanza secundaria – que mezcla formación en las aulas y trabajo desde los 15-16 años – también es relevante.

 

Los beneficios para empresas y trabajadores son múltiples: Como hemos dicho, para los jóvenes, supone la posibilidad de adquirir experiencia desde una edad muy temprana –por no hablar de su CV, sus contactos y sus conocimientos en el sector, que aumentan sus perspectivas profesionales –. ¿Cuál es la experiencia de un joven español a los 30 años? En el mejor de los casos, 5-6 años (la mitad que en los países centroeuropeos).

Para la empresa la ventaja es clara; con 30 años, la edad en que más se puede rendir, el trabajador es absolutamente productivo después de esos años de experiencia (y no hablamos sólo de conocimientos teóricos o experiencia en un determinado puesto. Una joven de 20 años que lleva 3-4 trabajando en la cocina de un hotel no sólo ha aprendido cómo se prepara un determinado menú, también ha adquirido esas habilidades transversales tan valoradas hoy en día: responsabilidad, trato al cliente, trabajo en equipo, organización de una empresa…

 

¿Por qué entonces la FP Dual va tan lenta en nuestro país? Según recientes estudios, como por ejemplo el publicado por el IESE, en 2014 se duplicó el número de alumnos matriculados, que pasó de 9.550 a 18.000. También se han incrementado los centros que ofrecen estos estudios (de 175 a 357) y las empresas que se han sumado al programa (de 513 a 1.570).

 

El problema es que seguimos muy lejos de los países que mejor lo hacen. Incluso con este crecimiento, menos del 1% de losPCA, FP Dual (II) estudiantes españoles se decantó por esta opción frente al 42% de los germanos. La cuestión es que en España sigue habiendo muchas trabas al desarrollo de la FP Dual. ¿Cuántos sistemas de FP Dual hay en España? ¿qué ocurre si un hotel en Santander de una conocida cadena hotelera nacional quiere trasladar al estudiante a otro hotel en otra comunidad autónoma? Permiso, papeleo… y retraso en la toma de decisiones.

 

Hagamos también un poco de autocrítica. ¿Estamos los centros educativos preparados para esta situación? La FP Dual supone un reto. Lo primero es que tenemos que aprender a trabajar en equipo con las empresas y después debemos ponernos al día con las técnicas y los conocimientos que reclama el mercado; en otras palabras, más trabajo.

 

Pero también los impedimentos llegan desde las familias, empresas y sindicatos. Las familias tienen que interiorizar que la FP es una opción tan válida como las demás, ni mejor ni peor. Las empresas, por otra parte, tienen que valorar lo que supone formar a sus futuros trabajadores casi desde cero, con todas las ventajas que ello reporta. No puede entenderse la FP Dual como un nuevo tipo de contrato en prácticas o como el antiguo “contrato basura” que se hace por unos meses por ahorrarse unos dineros sin pensar en el posible desarrollo de ese trabajador. Por supuesto, también supone un esfuerzo; al estudiante hay que enseñarle, pero esto se debe tomar como una inversión.

 

Por último, los sindicatos no están muy por la labor. Se habla de precarización o de abaratar la mano de obra; nada nuevo bajo el sol. En los países del centro de Europa de los que hemos hablado antes, lo normal es que los representantes de los trabajadores codiseñen con las propias empresas estos programas.

 

También puede haber dificultades con el sistema productivo: Es más fácil implantar este sistema en la industria y en empresas medianas y grandes, pero ésa no es nuestra estructura productiva. Por eso es importante facilitar desde los centros educativos y desde las cámaras de comercio y asociaciones empresariales la labor a las pequeñas empresas e informar tanto sobre el coste como sobre las tareas administrativas. Para terminar, sólo dejo una cifra: 50% de paro juvenil. ¿Vamos a hacer algo?

 

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