Educación: Mucho ruido y pocas nueces

Aprovechando que en el momento de escribir este artículo me hallo en plena campaña electoral (seguro que cuando se publique, todo habrá concluido), no puedo dejar de sorprenderme a la vista de algunos programas electorales

 

Y es que me resulta curioso leer o escuchar al candidato de turno frases como: “la educación tiene que estar por encima de intereses partidistas”, “la formaciónFernando de nuestros jóvenes será la prioridad de este gobierno”, y otras tantas por el estilo. Nos quieren hacer creer que los programas y reformas del sistema educativo deben ser ajenos a los intereses de los grupos políticos, pero la realidad suele ser bien distinta; una vez pasadas las elecciones, volvemos a ver cómo cualquier modificación en este ámbito responde a intereses concretos de los partidos.

 

Como consecuencia de ello, hemos ido comprobando que la educación no es, por desgracia, una de nuestras glorias nacionales – a diferencia, por ejemplo, del fútbol–. Y aunque los políticos suelen mencionarla a menudo, la mayoría de ellos no parecen sentir ninguna devoción por ella y prefieren, por el contrario, estimular otro tipo de valores que no me atrevo a nombrar para no herir sensibilidades.

 

Es un tema éste que provoca mucho ruido, mucho debate, pero pocas nueces. En los últimos tiempos asistimos al espectáculo de ver cómo nuestros políticos sienten verdadera atracción por el poder y la comunicación, es decir, por salir mucho en los medios y rodeados porFernando_1 sus votantes, aunque cada vez más, sólo por los más fieles. Como para lograr todo eso parece que no necesitan estudiar ni sentir amor por el conocimiento, la educación les trae sin cuidado. Hablan mucho, eso sí, de formación, pero en realidad, se refieren a preparación para adquirir un título, ganar dinero fácil y con rapidez. A mi juicio, para ellos la formación no es otra cosa que esto último.

 

La educación ha de seguir siendo un privilegio que no puede dejarse en manos de burócratas que algunas veces desprecian a algunos miembros de la comunidad educativa. Ese privilegio tampoco puede quedar en manos de la estadística, y mucho menos, en las de aquellos que aprecian poco a los profesores y les restan autoridad frente a los alumnos, los padres y la sociedad en general.

 

En los tiempos actuales, con tanta informática y tecnología moderna al alcance de la mayoría, la información puede adquirirse sin mucha Fernando_2dificultad, pero la educación es y necesita mucho más que eso y parece que muchos – entre los que me incluyo – todavía no nos hemos enterado.

 

Aprovechando la ya tan manida pero no por ello menos grave crisis económica y las altas tasas de paro que padecemos, a muchos políticos les gusta repetir hasta la saciedad que nunca ha habido una generación tan bien preparada como la de los jóvenes actuales. Ese tópico, también bastante generalizado en los medios de comunicación, en las tertulias que están tan de moda y en la calle es el resultado, por un lado, de la confusión que existe entre preparación profesional y formación, y por otro, es fruto de un desconocimiento agudo y preocupante de lo que realmente significa la educación.

 

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