Ética y moral ante el poder

Yo creo que a todos nos gustaría comportarnos éticamente y vivir de acuerdo con nuestra moral, pero ¿es posible?

 

Uno (yo mismo) siempre intenta vivir de acuerdo a unos principios heredados de mis padres, de una educación católica y de unas Tomasreflexiones y conclusiones propias. Constantemente en las infinitas decisiones que se toman cada día, uno intenta actuar de forma correcta intentando hacer las cosas bien y rechazando las que a juicio de uno están mal. Y digo a juicio de uno porque dudo que en muchas ocasiones, dos personas, pese a ser muy afines, estén siempre de acuerdo sobre lo que está bien y está mal.

 

La línea del bien y del mal no sé si siempre es recta o está tan clara como a uno le gustaría. En otras ocasiones no se tiene ninguna duda sobre lo que está bien y lo que está mal; ¡qué feliz se siente uno cuando se escoge el camino del bien, lo que tú sientes que es correcto! Aunque sean decisiones dolorosas, en el fondo te sientes satisfecho, el saber que has hecho lo correcto te hace sentirte persona, te hace sentirte libre.

 

¿Pero qué pasa si hay un poder que te impide este comportamiento? ¡Cuántas veces uno obraría de forma diferente, pero sabe que eso le traerá consecuencias negativas si no actúa de acuerdo a lo que se espera de él! ¿Cómo se siente si, por presión, actúa de forma contraria a su ética o moral?, ¿echarle la culpa al poder sirve de algo? Posiblemente alivie nuestra carga moral el saber que por estar presionados estamos obrando incorrectamente, pero… ¿nos sentimos igual de bien que cuando actuamos correctamente? No ¿verdad?

 

Uno siempre puede asumir las consecuencias sobre uno mismo, y plantarle cara al opresor exponiéndoseTomas1 a represalias de él y sus compinches (siempre hay afines alrededor),  a «una crucifixión».  Jesús dijo lo que pensaba y le crucificaron, pero ¡claro! Jesucristo no tenía cargas familiares. ¿Resulta moral disculpar el propio comportamiento amparándose en las consecuencias que traería para terceros – sin duda otra forma mucho más importante de aliviar nuestra carga moral ante eso que no hacemos correctamente por presión –?

 

Y toda esta reflexión porque, yo a mis 51 años ya he aprendido a vivir, con alegrías y lágrimas, soles y nubes, verdades y no tan verdades… tomas3pero díganme ustedes, queridos lectores (Blanca, Javier y algún amigo más al que invito a leer esta locura), ¡cómo le explico yo a mi hija cuando llegue el momento – aún es muy pequeña y se encuentra en la época dulce de la inocencia – esto: la ética, la moral el bien y el mal, qué parámetros seguir, en quién fijarse (los grandes hombres de la historia, Gandhi, Martin Luther King, Nelson Mandela… no salieron muy bien parados, y el más grande, Jesucristo… mira lo que le hicieron). sin verla sufrir!  Tal vez no hay que ir tan lejos, un padre debería  ser ejemplo para sus hijos, ¿y qué ejemplo es uno?

 

¡Una ayudita, por favor!

 

Comments on this post

  1. Sergio said on 27/10/2015 at 9:20 am

    Ni te preocupes. Como dice Miguel Ángel, «de padres gatos…».
    La educación de la peque está garantizada.

  2. Maite said on 28/10/2015 at 12:12 pm

    Tomás, yo como madre (y en el resto de mi vida) no miento a mi hijo, cumplo lo que le digo y le animo a ser siempre honesto, primero consigo mismo, después con los demás. A pesar de que el mundo nos descubre justo lo contrario y encontramos a cada paso que damos a mentirosos, gente sin palabra y deshonestos, no te preocupes, tú siembra y recogerás!!!

  3. Merche said on 28/10/2015 at 12:16 pm

    Tranquilo Tomas, solo vive como tu eres y ella ira aprendiendo. La educación se inculca con el ejemplo, no hace falta que la expliques. Seguro que lo haces bien.

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