Acoso escolar o bullying y otros fenómenos

Hace unos días leía en un diario que entre un 5% y un 10 % de los alumnos sufre acoso escolar grave en los centros educativos

 

Sólo en la comunidad de Madrid, los expertos estiman que hay por lo menos entre 13.000 y 14.000 niños víctimas del bullying y alertanMaría contra la falta de supervisión en los niños que se enfrentan solos a los contenidos de Internet.

 

Se considera que existe acoso escolar o bullying cuando un alumno recibe un continuo y deliberado maltrato verbal, físico y/o psicológico por parte de uno o varios compañeros que se comportan con él cruelmente con el objeto de someterlo, apocarlo, asustarlo y/o amenazarlo atentando contra su dignidad.

 

Para poder considerar un comportamiento como acoso escolar deben cumplirse tres criterios de forma simultánea que son:

  1. La existencia de intención de hacer daño.
  2. La repetición de las conductas agresivas.
  3. La duración en el tiempo y abuso de poder desequilibrado entre víctima y agresores.

El acoso escolar puede llevarse a acabo mediante comportamientos de desprecio y ridiculización, coacciones, agresiones físicas y/o verbales, comportamientos de intimidación y amenaza, comportamientos de exclusión, marginación social y ninguneo, robos y deterioroantibullyinglogo3 de pertenencias, extorsiones, chantajes, utilización de Internet, mensajes de móviles, etc. con la intención de hacer daño mediante el envío masivo de correos electrónicos y la difusión de imágenes sin consentimiento del interesado; además puede optarse por más de una modalidad.

 

El mal uso de las nuevas tecnologías ha tenido repercusión en este tipo de acciones y es que nos encontramos con nuevos fenómenos como son el ciberacoso, ciberbullyng y grooming.

 

El ciberacoso se puede definir como la acción de llevar a cabo amenazas, hostigamiento, humillación u otro tipo de molestias realizadas por medio de tecnologías telemáticas de comunicación, es decir, Internet, telefonía móvil, correo electrónico, mensajería instantánea, videoconsolas online, etc. El ciberacoso, por lo tanto, se convierte en una situación aún más grave cuando estamos hablando de la implicación de menores o de adultos y menores. El ciberbullying es un tipo concreto de ciberacoso aplicado en un contexto en el que únicamente están implicados menores pudiéndose determinar como una conducta de acoso entre iguales en el entorno TIC. e incluye actuaciones de chantaje, vejaciones e insultos de niños a otros niños.

 

Las características del ciberbullying las podemos identificar a través de la Guía legal sobre el ciberbullying y grooming, editada por el Observatorio de la Seguridad de la Información de INTECO:

–  La situación de acoso se dilata en el tiempo –  excluyéndose así las acciones puntuales –.

– La situación de acoso no cuenta con elementos de índole sexual. En este caso  se consideraría  grooming.

– Víctimas y acosadores son de edades similares.

 – El medio utilizado para llevar a cabo el acoso es el tecnológico: Internet y cualquiera de los servicios asociados a ésta: telefonía móvil, redes sociales, plataformas de difusión de contenidos.

 

Frente a todas estas situaciones, el Gobierno de Cantabria tiene previsto un protocolo de actuación ante una demanda de intervención por acoso entre alumnos, con el fin de facilitar a los centros docentes una María 2orientación sobre las medidas que pueden tomar por su parte de cara a agilizar el procedimiento y que éste sea así rápido, eficaz y confidencial.

 

Como he dicho, este protocolo constituye una guía de actuación, de carácter orientativo, que pretende facilitar la intervención. Independientemente, cada centro puede decidir qué procedimiento seguir y qué medidas adoptar para afrontar las situaciones de acoso entre sus alumnos, sin embargo, antes de tomar cualquier medida, es necesario contrastar la información procedente de varias fuentes: de la observación directa,la vigilancia y los testimonios del profesorado, alumnado y familias. Para cada situación concreta, deberá ser valorada la necesidad de recurrir a diferentes métodos y siempre se ha de  exigir un alto grado de confidencialidad; el procedimiento deberá realizarse con la debida discreción pues lo contrario podría generar más violencia y crispación.

 

No obstante, estaremos de acuerdo en que lo mejor es no tener que llegar a usar estos protocolos por lo que, para la prevenirlos, se  precisa la cooperación de padres, profesores y alumnos para crear un ambiente seguro y enriquecedor en el que todo el mundo se sienta bien mientras aprende. 

 

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