Diciembre y sus sorpresas

Unos días antes del puente de diciembre, se me ha ocurrido plantear en diferentes grupos de Formación Básica, la cuestión de qué celebramos todos el día 6 y el día 8 de este mes

 

Es cierto que no albergaba grandes esperanzas en lo tocante al día 8, celebración de la Inmaculada Concepción, porque estasblanca- fiestas de carácter religioso tan tradicionales, las “de toda la vida” – con el paso de los años y la asunción de nuevas ideologías, ritos y creencias – han perdido su brillantez hasta el punto de desaparecer algunas del recuerdo de muchos, y otras dejar de celebrarse. Con el 8 de diciembre sin duda ha ocurrido lo primero y esto me consta porque fue una de las primeras preguntas que les formulé, el porqué de esa fiesta, y ninguno supo responderme; como he dicho, no me sorprendió la respuesta, o mejor dicho, la no respuesta; además para nuestros jóvenes a veces los motivos de… no son lo esencial.

 

Sin embargo, sí me sorprendió cuando les pregunté qué celebramos en España cada 6 de diciembre porque hubo vacilaciones: Unos respondieron que el invierno, otros que la Constitución, otros ladeaban la cabeza mostrando su desconocimiento… Es más: a mi pregunta de qué Constitución, en una clase un alumno me respondió que “La Pepa” ¡Sorpresa! Cuando les aclaré que me refería a nuestra Constitución actual y les interrogué acerca de  cuánto tiempo llevaba con nosotros, en casi todas las clases oí respuestas tales como: 300 años, en el siglo XIX, 150 años… ¡Sorpresa!

 

Aquí sentí ya la urgencia de presentarles, de forma esquemática, un marco histórico no tan alejado de su tiempo, al menos creo que no tan alejadoblanca1 como ellos suponían inicialmente, a través del cual pudieran entender muchos de los acontecimientos de ahora. Y así fue:

 

Después de curiosos cruces de preguntas y espontáneas respuestas, muchos supieron ¡Sorpresa! que nuestra Constitución es “madurita”, pero no una anciana;  que Franco (al que todos reconocen como el  antiguo dictador) ¡Sorpresa! no era familiar del Rey Juan Carlos I; que  el Rey ¡Sorpresa! no elaboró él la Constitución, sino que únicamente la refrendó y que, después de un tiempo cocinándose nuestra Carta Magna “al alimón” entre quienes en otros tiempos ni se miraban ¡Sorpresa, esto es posible!  los españoles cuentan para todo con ella y ella está presente en todos los ámbitos de sus vidas asegurando la democracia.

 

Una de mis últimas preguntas en estas clases fue que me explicaran qué es la democracia y ellos me contestaron que  “el gobierno del pueblo y no el de una persona, sino el de la mayoría”. Cuando les pregunté si las mayorías siempre tienen la razón y han de respetarse, ellos sin dudar dijeron que sí; sin embargo, en cuanto les planteé qué les parecería que una mayoría pudiera actuar siguiendo criterios propios, “liberada” de cualquier tipo de control, es decir, sin leyes que regularan sus decisiones… ¡Sorpresa! muchos de ellos descubrieron que en democracia existen también los límites, existe lo que algunos de forma grandilocuente llaman “el imperio de la Ley”.

 

Quiero creer que gran parte de los alumnos que asistieron esos días a estas clases, a partir de ahora entenderán el motivo que nos lleva a conmemorar, año tras año, el 6 de diciembre y comprenderán por qué La Constitución bien vale la celebración de una fiesta de todos y para todos. 

 

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