Un trabajo para curarse de risa

Hay muchas veces que hasta que no nos toca vivir de cerca alguna experiencia, no nos damos cuenta realmente de los problemas que nos rodean y de la gente que intenta hacer la vida más fácil de quien por desgracia pasa por ello

 

Desde hace unos meses, una persona cercana a mí está pasando por unos momentos –  de esos que nunca pensamos vivir Maríaen carne propia y para los que ninguno estamos preparados –, que la ha llevado a pasar largas temporadas en el hospital rodeada de historias similares a la suya o, desafortunadamente, algunas peores.

 

En esos días de hospital en los que las horas parecía que no transcurrieran, se topó con lo que, a mi modo de pensar, es lo más duro de asimilar, de entender y de sobrellevar: un niño enfermo, una criaturita indefensa que apenas empieza a vivir y que tiene que superar grandes batallas cuando apenas levanta unos pocos palmos del suelo. Sin ir más lejos, tenemos una experiencia muy reciente en nuestro entorno laboral, aunque afortunada y felizmente, hace unos días pude ver y disfrutar del “peque” y su madre por los pasillos de Decroly.

 

La Dra. Mandarina de Falopio, que viene a comerte el coco.

Así reza en una tarjeta de María 2la Fundación Teodora (más información y colaboración www.theodora.org) que me dieron en MAGA Estilistas, mi peluquería habitual, mientras me comentaban que por cortarme el pelo, contribuía con 1€ (hasta diciembre seguirá haciéndolo en Torrelavega) a que un niño tuviera un “Doctor Sonrisa”, “mitad doctor, mitad payaso”.

 

Los Doctores Sonrisa de la Fundación Theodora son artistas profesionales de ámbitos diferentes (payasos, magos, cuentacuentos, músicos, actores…) que adaptan sus conocimientos artísticos al trabajo en los hospitales con el objetivo de hacer la estancia más humana de los que cariñosamente llaman “im-pacientes” y, con su presencia, abren una venta de aire fresco que cambia por completo la atmósfera del hospital. Los Doctores Sonrisa María 1no son médicos, no realizan terapia, pero su trabajo tiene un efecto terapéutico.Para un niño, estar hospitalizado es romper con su rutina de ir al colegio, jugar con sus amigos, salir de su casa… Por eso, una tarde por semana, siempre el mismo día, los Doctores Sonrisa de la Fundación Theodora les visitan en su habitación para, mediante  improvisaciones, recetarles risa, magia y juegos que consigan que, tanto el niño como sus familiares se evadan por unos momentos de la situación que están viviendo.

 

No soy madre, pero soy tía. Tía de un rubiales precioso que me tiene conquistada y que ni por un momento me puedo imaginar, ni quiero, que tuviera que pasar por algo así; y eso que al nacer nos dio un sustillo del que salió vencedor, como campeón que es.

 

A través de estas líneas quiero felicitar y apoyar la enorme labor que hacen estas asociaciones y dar las graciasMaría 3 a personas como María García de MAGA Estilistas que colaboran con la causa y se implican “de narices” para ayudar a los demás desinteresadamente. Y es que es en esta fundación están convencidos de que hay que ser “Felices, ¡por narices!”. Y es que “ Todo es cuestión de actitud; la de querer ser felices pase lo que pase. No hay excusa para no intentarlo, porque sí, por narices. Porque una actitud positiva ayuda a encontrar motivos para sonreír incluso en momentos que no son tan buenos, y además, se comparte y se contagia.”

Y esto… nos sirve a todos.

 

Comments on this post

  1. Laura said on 22/12/2015 at 11:32 am

    Es una iniciativa preciosa. Todo es poco para los más pequeños.

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