La educación, verdadero tesoro nacional

Todos tenemos claro, parece ser, cuáles son los principales pilares de un verdadero bienestar social: el sistema sanitario, los servicios sociales y la educación. No obstante, ya no está nada claro cómo realizar una verdadera defensa de los mismos. Lo que parece menos discutible es que si éstos se deterioran, “el edificio Estado” comienza a peligrar

 

No parece que hemos pasado una buena época para fortalecer estos pilares que tanto tiempo y tanto esfuerzo ha costado llevar al lucia (3)punto que se encontraban antes de la tan citada “crisis”.

 

Es cierto que comienza a vislumbrarse una ligera mejoría y la economía parece remontar, hecho determinante para poder recuperar el tiempo perdido. En este sentido las promesas de todos nuestros representantes se dirigen en el sentido de aumentar el presupuesto para las tres partidas antes citadas.

 

Analicemos el ámbito de la educación. No es porque lo considere el más importante – todos lo son –  sino porque nos toca más de cerca. La verdad es que, a los que sentimos esta vocación docente nos parece que es la base para la mejora de todo lo demás, porque solamente una verdadera educación integral nos proporciona una garantía  de progreso, bienestar y justicia social para todos los ciudadanos.

 

El principal problema ante el que se enfrenta la educación, desde mi punto de vista, es su financiación y lo que conlleva; su efectividad. A la vista de los datos aportados por diversos organismos y colectivos, podemos comprobar dónde se encuentra situado nuestro país en cuanto al porcentaje del PIB dedicado a educación se refiere;  lucia (2)según la escala que se acompaña, en el puesto 25 de 33 países. Aquí se plasma la primera incongruencia importante: que un país con una economía potente a nivel mundial tenga un sistema educativo tan poco financiado.

 

Claro que se puede aludir a la “crisis” padecida estos últimos años para tratar de justificar esta situación, pero la realidad no nos acompaña; la situación antes de la crisis era similar y además ésta ha afectado a muchos países por igual.

 

Nuestros investigadores también han sufrido las consecuencias de este abandono y ello se ha traducido en un éxodo de más de 12000 en estos últimos cuatro años. Sin embargo todos estamos de acuerdo (o eso parece) que la educación es una de las bases más importantes  para mejorar  nuestro progreso y desarrollo.

 

Se nos presenta por lo tanto ahora una nueva etapa en la que todos nos prometen mejorar la dedicación a estos menesteres. Esperamos que, nos representen quienes nos representen, finalmente esto se cumpla. Nuestros alumnos serán los primeros beneficiados y por tanto, la sociedad entera porque parece indiscutible que una juventud mejor formada en todos los sentidos es la mejor garantía para un mayor progreso en una sociedad más justa.

 

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