Registro di classe, un viaje a la escuela del siglo XX

Hace unos meses se estrenó “Registro di classe”, la nueva película de Gianni Amelio, uno de los autores más apreciados del cine italiano contemporáneo

 

Más que una película es un documental que ofrece una visión bastante detallada de lo que era el servicio educativo de la Italia monárquica hasta el 1960. La película es la primera parte de un proyecto más amplio, cuadernoque abarcará más de un siglo de educación obligatoria contada en primera persona por profesores, chicos y padres de toda Italia, que hablan de sus grandes expectativas y profundas decepciones. Sus protagonistas, en un país en su mayoría analfabeto, viven el fascismo y su increíble propaganda, la Segunda Guerra Mundial, la reconstrucción, el fallido intento de estandardizar la escuela y la llegada de la televisión como gran pizarra.

 

Se trata de un buen documental, lleno de valor, hecho con la preocupación por la escuela de hoy y de mañana; y a juzgar por lo que se cuenta en esta película, vemos que ha habido enormes progresos, pero también que, al fin y al cabo, los problemas son siempre los mismos. Y es que ciertas formas de discriminación no mueren, solo cambian de cara y se materializan de otras maneras: Por ejemplo, el problema del italiano como lengua no compartida por todos los estudiantes – por la presencia en la posguerra de muchos dialectos locales que se hablaban como idioma único –, se repite hoy en nuestras aulas debido a la gran presencia de hijos de inmigrantes.

 

El “registro” de clase es el cuaderno del profesor que se utiliza para marcar las ausencias y calificaciones de los alumnos, pero en la escuela narrada por Amelio no todos los alumnos son iguales cuaderno2y no a todos se les dan las mismas posibilidades. Durante mucho tiempo, la necesidad, la pobreza y la guerra llevaron a considerar el aprendizaje como algo superfluo y para los ricos, de lo cual gran parte de la sociedad se mantuvo alejada o se auto excluyó. Una escuela que empuja a alguien a estudiar mientras aparta a otros, muestra toda la incapacidad del Estado para resolver un problema tan fundamental como es el de la formación de los jóvenes que serán el futuro del país.

 

En definitiva, se nos cuenta una historia de profundo amor por la enseñanza, con la firme certeza de que en la escuela se halla la semilla del futuro. No me gusta la palabra ‘escuela obligatoria’ – dice Gianni Amelio – porque me hace pensar en algún castigo. En cambio me gusta ‘escuela de derecho’ porque me hace pensar en una escuela concebida como un derecho de los chicos y también como un regalo que la sociedad se hace a si misma”.

 

Hoy en día el cine es uno de los medios de comunicación por excelencia, es un medio capaz de involucrar la fantasía y la curiosidad de los chicos. Por lo tanto, en apoyo de la función educativa de la escuela, de vez en cuando es conveniente utilizar películas como ésta, con fines formativos, con el objetivo de estimular al individuo.

 

Comments on this post

No comments.

It is necessary to login to write comment.

Trackbacks and Pingbacks on this post

No trackbacks.

TrackBack URL