Del laboratorio al aula

Enseñar y aprender un módulo de ciencias como el que imparto en el ciclo de formación básica, no es que aprendan simples fórmulas o teoría, sino hacerles despertar su curiosidad

 

El módulo de Ciencias Aplicadas, es uno de los módulos genérico que se imparte dentro de la formación básica. Con este móduloLorena se pretende que los alumnos adquieran destrezas, tanto de matemáticas como de ciencias (químicas, física, biología…) Como profesora de este módulo, no quiero que mis alumnos se aprendan las fórmulas/leyes/teorías para resolver los problemas como auténticos robots, sino que lo que pretendo es que aprendan a tener curiosidad por el mundo que les rodea, y que experimenten ellos mismos lo que trato de enseñarles.

 

Por ello, una de los recursos que utilizo es realizar pequeños experimentos, de tal manera que montamoslorena 1 nuestro propio laboratorio en el aula. Nuestro último experimento en nuestro particular laboratorio fue medir el ph (medida que nos sirve para determinar la acidez o alcalinidad) de distintas disoluciones.

 

Para poder realizarlo, lo único que necesitamos fueron unas tiras reactivas de ph o tornasol, con un calibrador de colores, y distintas disoluciones (limón, agua con sal, agua con azúcar, vinagre, peróxido, alcohol…) En distintos vasos, iremos colando las distintas disoluciones, y posteriormente los alumnos irán introduciendo un trozo de las tiras reactivas. Éstas, al entrar en contacto con la disolución, cambian de color en función de su ph. Para finalizar, con el calibre de colores, irán comparando el color de su tira con los calibrados para poder obtener su ph, y en consecuencia las propiedades que tiene esa disolución que previamente habíamos visto en teoría.

 

Con este simple experimento, los alumnos han podido trabajar por unas horas como unos auténticos científicos experimentando y viendo ellos mismos lo que sucede, no creyéndose a ciegas lo que viene en los libros. Así, no sólo conseguimos cambiar las rutinas diarias de las clases, sino que se despiertan en ellos otros intereses, preguntas e inquietudes, aprenden a trabajar en equipo…

 

Su reacción ante estas clases es de entusiasmo ya que para ellos también es un reto, y empiezan a entender que la ciencia es un lorena 2proceso de búsqueda-aprendizaje–búsqueda, donde para poder obtener resultados y respuestas tienen que formularse muchas preguntas, muchos porqués, pues les estamos involucrando en su conocimiento, y ya no son meros espectadores que oyen sentados desde sus sillas, sino que interaccionan con el conocimiento, con el mundo que les rodea.

 

Nuestra labor como profesores en estos casos, es enseñarles todas las herramientas necesarias para despertar esa curiosidad con preguntas abiertas, guiarles para que puedan llegar a sacar sus propias conclusiones, ayudarles a utilizar los materiales del laboratorio…

Como dijo el biólogo Diego Golombek para la Fundación Santillana en 2008, “la ciencia es una actitud; gramáticalmente sería más interesante considerarla un verbo antes que un sustantivo: un hacer cosas, preguntas, experimentos…”

 

Comments on this post

  1. Rodrigo said on 13/05/2016 at 8:25 am

    muy bien, Lorena, la clase de ciencias tiene que ser un laboratorio permanente para que los alumnos aprendan a pensar ‘científicamente’: cuestionarse el mundo que les rodea, investigar, predecir y/o formular hipótesis, diseñar y conducir experimentos, analizar los resultados, extraer conclusiones y darlas a conocer … No se si veis algún tema de introducción a la química (moléculas, átomos) y transferencia de calor, yo conozco bastantes experimentos que requieren materiales sencillos por si necesitas alguna idea. O el ciclo del agua, gases de efecto invernadero, etc.

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