Junio, mes de nervios y recuerdos

Época de recogida de resultados, exámenes finales, pruebas de acceso, notas medias para futuras matriculas, etc. El mes de junio es un mes de estrés para la mayoría de los estudiantes. Bien es cierto que cuando no hay ni cambios de ciclos de nivel o de estudios, es meramente un mes de recogida de resultados y llegada de vacaciones

 

“Cada cual recoge lo que siembra” es una de esas frases hechas que nuestros padres nos han repetido una y otra vez. En ocasiones suena a “retintín” y en otras, es reflejo de una realidad que se veía venir. NMJJunio2016Para los alumnos con un progreso adecuado y  un nivel de esfuerzo alto, junio es un mero trámite, en ocasiones, motivo de alegría y felicitaciones. Para quienes el curso se les ha hecho cuesta arriba, los despistes se han repetido o ha habido motivos para una bajada de nivel, junio se puede convertir en una pesadilla con un final por decidir, y ahí es donde llegan los nervios y el estrés:

 

Un lloro, un por favor, un no sé qué creemos que nos puede salvar… pero ¿salvar de qué? El aprendizaje es un proceso, y como tal no se puede medir únicamente con una prueba final; es el fin de algo que comenzó en septiembre, y una vez conseguido el aprobado, dará resultados cuando el alumno llegue al mundo laboral o ese aprendizaje sea la base para otros estudios posteriores. Esa salvación que acabo de mencionar es momentánea, es salvarse de una bronca más, de un suspenso más, de un no pasar de curso y así poder matricularse en otros estudios. Hay que ser conscientes de que esa salvación al final puede ser una laguna que en algún otro momento nos perjudicará.

 

No tener que estar en esa situación es lo idílico, pero hay muchos alumnos que están en esa cuerda floja, yo también lo he estado en el pasado. Puedo decir que los entiendo, que entiendo sus nervios, sus angustias. ¡Qué fácil es decir: “ya te decía yo que tenías que esforzarte más”! Sin embargo, ellos están en ese proceso que es el aprendizaje y de todo hay que aprender. Esto, que es lo que yo llamo madurez, es cuando cada uno nos damos cuenta de nuestras propias necesidades, nos marcamos pequeñas metas y lo intentamos en la medida de nuestras posibilidades.

 

En la época estudiantil, los meses de junio nos habrán marcado, los recordaremos por malos-malísimos, buenos–buenísimos…, pero con el paso del tiempo, tenemos la capacidad de recordar lo que nos interesa y borrar los recuerdos malos.

 

En mi caso, estos meses de junio ya ni recuerdo si fueron los de las mejores o las peores notas, pero curiosamente, lo que no he olvidado es a la gente con la que los compartí. Y en  las sucesivas etapas de mi vida, me ha ocurrido lo mismo: Así,

cuando salí de 8ºde EGB, montones de pensamientos se agolpaban en mi mente, tales como: “qué nervios, en septiembre al instituto, ¡uff! si vamos a ser las pequeñas del “insti”, habrá amigos con los que ya no compartiré centro de estudios ¡qué pena!

Y cuando terminé C.O.U., todavía recuerdo mi clase de COU-A: ¡qué pandilla de “gamberros”, qué buenos años y…  tan divertidos!

 

Al finalizar en la facultad, creo que mis padres fueron los que dijeron ¡Ufff, por fin, que la niña se ponga a trabajar! Y es que no nos engañemos: el expediente en ocasiones te lo piden para algo y tiene que estar OK.

 

 

 

 

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