Brexit: ¿Fin o renacimiento de Europa?

Al Reino Unido nunca le ha gustado la Unión Europea y mucho menos el euro. Sus relaciones con las instituciones europeas siempre han sido débiles y contradictorias y, en el contexto de la política internacional, su posición siempre ha sido más pro americana que europea

 

La crisis económica, la crisis migratoria y las presiones para una mayor integración económica y política, han sido los factores que brexit1probablemente han aumentado las tensiones dentro del Reino Unido y entre éste y las instituciones europeas. El referéndum del 23 de junio, a pesar de la campaña del gobierno británico a favor de la permanencia en la Unión Europea y de que todas las encuestas daban por hecho la voluntad de los británicos de permanecer en la UE, marcó el divorcio definitivo de la UE.

 

Los partidos y los movimientos británicos que querían el Brexit son también los que esperaban que el proyecto de unificación europea tomara el camino de la definitiva desintegración. Sus aliados son los partidos xenófobos de extrema derecha que también se están afirmando en otros países miembros de la Unión Europea y que cuestionan los tres pilares fundamentales de la tradición jurídica europea: la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho.

 

Hay que decir que a la crisis de la Unión Europea ha contribuido también la política de austeridad llevada a cabo por el gobierno alemán y la Comisión Europea, que en lugar de llevar a la integración económica, provoca pobreza, exclusión social y desigualdad (basta pensar en el caso de Grecia). En cierto sentido, el Brexit ha sido una respuesta a la parálisis de la Unión Europea que no es capaz de tomar decisiones sobre los refugiados sirios, no es capaz de reiniciar el crecimiento económico y no es capaz de proteger a sus ciudadanos más débiles.

 

La salida de Gran Bretaña puede ser vista como un nuevo punto de partida para la reactivación del proyecto europeo brexit2 - copiaantes de que sea demasiado tarde. La situación actual requiere líderes que tengan visión, coraje para tomar decisiones fuertes y que presten especial atención a la garantía de los derechos humanos de todos los ciudadanos, en cuanto derechos fundamentales vinculados al respeto de la dignidad de la persona. Es decir, tienen que garantizar que los derechos humanos tengan prioridad sobre cualquier arquitectura institucional. También tienen que tomar una posición clara sobre la inmigración teniendo en cuenta que hay que garantizar los derechos humanos de todos los habitantes, independientemente de los derechos y servicios que pertenecen a los ciudadanos de la UE.

 

Para lograr estos objetivos es fundamental crear en los países miembros de la UE las condiciones necesarias para relanzar la unificación europea sobre una base democrática. Y aquí entran en juego los partidos políticos nacionales que, sin embargo, no parecen ver más allá de sus intereses y de las elecciones nacionales; son ellos los que detienen el poder real porque los candidatos al Parlamento Europeo son elegidos por los partidos políticos nacionales, no por las federaciones europeas de partidos (PPE y PSE).

 

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