Esa sensación de que en clase le hablas a las paredes (Parte 1)

Este artículo trata de algo que creo que casi todos los docentes hemos experimentado en el aula, esa sensación de que no te hacen ni caso, de que nadie te está escuchando, de que los alumnos que están allí presentes, realmente no lo están; están en otro lugar…

 

Su mente vuela lejos…o simplemente está más pendiente del móvil o de la pantalla del ordenador, donde aparecen contenidos no

dav

relacionados con lo que estamos viendo en clase, por supuesto.

 

Como profesor es una sensación frustrante. Especialmente si nos sucede a menudo puede llegar a “quemarnos” y generar un malestar docente que desemboque en un cambio en nuestra actitud y metodología didáctica, un cambio que generalmente suele ser a peor. Pero antes de que eso ocurra, me gustaría poder proporcionar ciertas pautas pedagógicas (que surgen de los manuales didácticos y pedagógicos) y, “ciertos trucos” (que surgen de la experiencia de trabajo en las aulas) y que, podemos combinar creando estrategias que nos ayuden a conseguir captar (y mantener) la atención de nuestros alumnos cuando estamos en clase.

 

Está claro que existen unos contenidos que debemos impartir; sean éstos o no interesantes y relevantes para el alumno, los contenidos son los que son, pero…¿y la forma en que los transmitimos? la clase magistral, donde el profesor habla y habla y habla y habla y, el alumno escucha, debería estar (y quiero creer que en la mayor parte de nuestras aulas ya lo está) desterrada. Plantear nuestras clases con ese tipo de metodología no nos hará más que tener más dificultades a la hora de poder captar la atención de nuestros alumnos.

 

Pero, a veces, ni tan siquiera enseñando como mejor sabemos conseguimos que nuestros alumnos nos presten atención. Muchos docentes coinciden en que gran parte de este problema se debe a la existencia de las nuevas tecnologías y, al gran uso que hacemos de las tablets, ordenadores, móviles, etc. es decir, a nuestra dependencia tecnológica. Todos estos aparatos distraen

 

y sobre estimulan a los chicos, entorpeciendo que enfoquen la atención suficiente sobre una sola cosa.  Otros expertos expresan que esa falta de interés se debe a problemas más complejos relacionados con el entorno social o familiar, a una sobreprotección, o laxitud en la educación, a actitudes vinculadas a la necesidad de obtener recompensas inmediatas y conseguidas sin casi esfuerzo, entre otros muchos factores. 

 

De cualquier modo, existen una serie de estrategias que suelen ser bastante eficaces para lograr la atención de los alumnos, aunque esto no significa que vayan a mantener su atención toooodo el tiempo de clase. Hay que ser realistas.

 

Una vez que ya conocéis a los alumnos, sus ritmos y, sobre todo, su actitud en el aula y dentro del grupo clase, lo primero que debemos hacer es ser realistas. No podemos pretender que los alumnos mantenganSUSANA 1 - copia el mismo nivel de atención desde el inicio de la clase hasta el final. Debemos tener en cuenta si llevamos una, dos o tres horas de clases, si ésta se ubica a primera hora o a última hora… La atención es un recurso cognitivo limitado y como tal, no podemos abusar de él. El ser humano sólo puede prestar atención durante cierto periodo de tiempo antes de distraernos. La mayoría de los adultos no somos capaces de prestar una atención continuada durante más de 40 minutos.

 

Está claro (y diversas investigaciones lo avalan) que la atención varia a lo largo de la clase. Existe lo que se llama la curva de la atención. Se trata de una representación gráfica de cómo nuestra atención sostenida varía en el tiempo. Esta curva se inicia en un punto muy alto, disminuye a medida que el mensaje continúa, y vuelve a ascender hacia el final del mismo.Podemos decir que, por clase, solo contamos con unos minutos de máxima atención por parte de nuestros alumnos. Ese tiempo, en las primeras horas será mayor mientras que en las últimas, se reducirá.

 

Por eso es importante hacer descansos entre clases y en clases que duran varias horas.También es el motivo por el que resulta aconsejable hacer un resumen al final de la clase, para aprovechar esa subida de atención de nuestros alumnos.

 

 

¿Con todo esto, qué quiero decir? Pues que sabiendo esto, es muy importante saber gestionar nuestro tiempo de clase, gestionar esta curva de la atención. Esto implica usar técnicas y actividades que se adapten a ella. Por ejemplo, aprovechar los momentos de máxima atención para introducir los contenidos más complicados y densos, realizar las tareas de máximo rendimiento en el momento oportuno e introducir actividades de menor exigencia cuando la curva de atención va descendiendo. También debemos permitir que nuestros alumnos “se tomen un respiro” (especialmente cuando tenemos dos horas o más de clases).

 

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