La importancia de una comunicación eficaz en el aula (Parte 1)

La comunicación, como herramienta del profesor, es nuestro medio de intervención, e influye en nuestra calidad docente. El objetivo de este articulo será proporcionaros conocimientos y pautas para tratar de conocer más al detalle su importancia y, mejorarla si fuera necesario

La forma en que nos relacionamos con nuestros alumnos, en que transmitimos nuestros conocimientos, en definitiva, cómo nos comunicamos con ellos influye de manera muy relevante en los resultados académicos y, en la percepción que los estudiantes tienen SUSANA 1.acerca de nuestra calidad docente. Conocer, trabajar y mejorar esta habilidad nos permitirá ser mejores profesores.

Cabe decir que, los contenidos que se muestran en este artículo no son únicamente de aplicación en el aula ya que también nos sirven para nuestra vida diaria. Aprender a comunicarnos mejor manejando la escucha activa, las técnicas de comunicación asertiva y empática, etc. mejorarán nuestras relaciones sociales con familia, amigos y entorno, lo cual redundará en la calidad de nuestras relaciones y, por añadidura, en nuestra calidad de vida y nuestra autoestima ­ entre otros muchos beneficios que podemos encontrar si mejoramos nuestra comunicación­-

Son muchos los contenidos que podríamos analizar si queremos ser expertos en comunicación, muchos y muy extensos los artículos que se podrían escribir… Trataré de ser breve y concisa, aportando información relevante y no mareando la perdiz.

Vamos a ello:

Todos sabemos que el acto comunicativo es un proceso por el que un emisor se encarga de enviar un mensaje a uno o más receptores. Pero este acto comunicativo se puede ver interferido ySUSANA 2 “desmejorado” por muchos factores: nuestras emociones, nuestra forma de expresarnos, nuestra forma de escuchar, nuestra comunicación no verbal… entre otros muchos.

Hay tres aspectos fundamentales que influyen en la comunicación y que debemos conocer para poder mejorarla. Todos ellos se aprenden, se practican ­ si no los dominamos ­ y se ensayan para poder llegar a hacerlo. Requieren de un aprendizaje. Estos son: La Escucha Activa, el uso de la Empatía y la Comunicación Asertiva.

No es lo mismo oír, que escuchar; ni escuchar con la mente en otro lugar o escuchar atentamente y concentrados en lo que nos están contando.

En todo acto comunicativo, debemos hacer uso de la Escucha Activa.

Escuchar activamente implica:

  • Detectar el contenido relevante que (entre todo lo que dice y habla) tu alumno te quiere decir.

  • Detectar la emoción que está sintiendo (fíjate en su comunicación no verbal: brazos cruzados, poco contacto visual, postura corporal lateral, por ejemplo pueden indicarnos que está nervioso, incomodo, etc.)

  • Intentar evitar el aconsejar, interrumpir, dar soluciones (“yo en tu caso haría…”), hablar de ti (“pues a mí eso me pasó y…), llevar la contraria, sacar conclusiones precipitadas en base a prejuicios o experiencias pasadas, estar pensando en lo que vamos a contestar, pensar en tus cosas (“soñar despierto”).

  • Lo ideal es que le dejes hablar hasta el final, “hasta la última gota” y que no tengas prisa en tu escucha.

En la Escucha Activa podemos hacer uso de los siguientes trucos y expresiones:

  • Parafrasea lo que te ha dicho o repite el mensaje principal y así entenderás mejor lo que te está contando: “lo que me estás diciendo es…” o “tal como entiendo…”.

  • Empatiza con el alumno y anímale a que continúe hablando: “según percibo…” o “si lo resumiera…”

  • Escucha con todo el cuerpo y cuida tu comunicación no verbal. Mantén una postura frontal, un contacto visual directo, pero no desafiante; mueve la cabeza arriba y abajo, haz uso de gestos firmes y relajados, mantén una proximidad física… y así, tu alumno interpretará que estas entendiendo lo que te dice.

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