La importancia de una comunicación eficaz en el aula (Parte 2ª)

En este artículo, seguiré analizando dos de esos tres aspectos fundamentales que influyen en la comunicación y que debemos conocer para poder mejorarla. La escucha activa (de la que ya os hablé en la Parte 1ª), el uso de la empatía y, la comunicación asertiva

Empatizar es muy importante si queremos comunicarnos adecuadamente con nuestros alumnos. Podemos definir la empatía como la capacidad para ponernos en lugar del otro y hacerle comprender que entendemosSUSANA 1 lo que siente (emocional y/o cognitivamente –su punto de vista o estado mental–) aunque nosotros podamos tener una idea diferente de lo que hubiéramos hecho o sobre el tema que nos estén contando. La empatía requiere cercanía, cohesiona grupos y es la base de conductas como la cooperación, la honestidad, etc.

Si queremos aprender a empatizar, debemos practicar la escucha activa, debemos tratar de identificar la emoción que el otro está sintiendo, bien porque se lo preguntemos o bien fijándonos en sus gestos, su postura, lo que comenta y también lo que se calla. También podemos expresar a nuestro interlocutor que comprendes lo que está sintiendo: diciéndoselo (“entiendo que te sientes…”, “comprendo que ahora te sentirás…” o, a través de un gesto (una caricia, una mueca de emoción…)

Debemos tener en cuenta que no estamos empatizando si:

  • Preguntamos sobre cosas que no nos están contando y cambiamos de tema.
  • Damos por hecho otras cosas. Por ejemplo, cuando damos por hecho que todo lo que nos está contando el alumno es “una milonga” porque quiere librarse de una mala nota, de repetir un examen…
  • Aconsejamos sin escuchar.
  • Hacemos uso de expresiones como: “ya te decía yo” o “no te preocupes”.
  • Tratamos de solucionar como primer paso.

Practica también un estilo de Comunicación Asertivo ya que este tipo de comunicación disminuye la posibilidad de conflictos. Podemos definir la comunicación asertiva como: “capacidad de respetar a otros, hacernos respetar por otros y respetarnos a nosotros mismos”. Mediante este tipo de comunicación, trasmitimos el mensaje de forma clara y concisa, haciendo valer lo nuestro ante los demás, sin ser maleducados ni agresivos, sino de manera respetuosa y tolerante. Cuando nos comunicamos asertivamente, estamos dando a entender de forma clara y concreta nuestro punto de vista y lo que queremos lograr, defendemos nuestros derechos y, transmitimos nuestro mensaje sin miedo al qué pensarán los demás, a su reacción o a si estarán a favor o en contra de lo que decimos. Ser asertivo significa decir las cosas sin temor o vergüenza a lo que los demás piensen respetando siempre a quienes me rodean y, expresándome de manera franca y sincera.

Para expresarnos asertivamente debemos utilizar los mensajes “yo”(“pienso, siento, quiero”) de una manera positiva y con un tono firme; debemos evitar ponernos a la defensiva manteniéndonos firmes en nuestra postura e invitando al diálogo.

Podemos utilizar mensajes como:

  • “Me gustaría que hicieras…”
  • “En mi opinión…”
  • “Cuando hiciste esto (…), me sentí…”
  • “Desearía que me dijeras cómo te sientes con respecto a…”
  • “No me gusta que me grites…”
  • “Me disgusta cuando interrumpes en clase”
  • “Yo no estoy de acuerdo…” (en lugar de “estas equivocado”).

 

Hacer uso de este estilo de comunicación también implica saber escuchar, es decir, practicar la escucha activa de la que os hablé anteriormente. SUSANA 2Sin duda debemos detectar y controlar nuestras emociones. Debemos saber detectar cuándo nos invade la ira o si estamos muy enfadados u obcecados como para escuchar o expresarnos adecuadamente. Entonces debemos parar, relajarnos e incluso posponer el diálogo para otro momento.

Este estilo de comunicación se encuentra entre un estilo de comunicación pasivo-inhibido y un estilo agresivo.

En el primero (pasivo-inhibido):

    • La persona no da su opinión y queda a merced de los deseos, órdenes o instrucciones de los demás.
    • Antepone el bienestar de los demás al suyo.
    • Está pendiente de no herir a nadie.
    • Usa un volumen y tono de voz bajo y poco fluido.
  • Sus expresiones suelen ser: “supongo que…” “esto… bueno…quizás…”

 

Y en el segundo (agresivo):

    • La persona suele ser impositiva, tajante, con un tono de voz elevado.
    • Hace uso de insultos, amenazas, etc.
    • Mantiene un contacto ocular desafiante y ocupa el espacio interpersonal.
  • Usa mensajes del tipo: “eres un inútil, ¿qué quieres?, ¿tienes algún problema?”.

 

Como ya os he comentado al comienzo de estos artículos, es posible entrenar y mejorar nuestras habilidades y estrategias de comunicación. Para ello, debemos conocerlas en primer lugar y practicar en nuestro día a día corrigiendo y ajustando hasta conseguir los resultados esperados y así, poder generalizar las estrategias aprendidas. ¡No es un camino fácil y, en ocasiones seguro que se nos olvida lo aprendido, pero yo os animo a intentarlo!

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