A sangre fría

Por Abel Sainz Cardeñosa, alumno de SMR 1ºB

Viernes 13 de diciembre de 1992. Corrían las cuatro de la madrugada en la calle Goodfire de la 5ª Avenida de Nueva York, la familia Scotfield descansaba en su casa cuando John, el mayor de sus cuatro hijos enloqueció y acabó con la vida de sus padres y sus hermanos menores; nunca se ha conocido la verdad

Eran alrededor de las cuatro de la madrugada cuando David despertó horrorizado. De repente oyó pasos, pensó que sería algún familiar, pero cuando menos lo esperaba… vio pasar una sombra por debajo de la puerta de su habitación a toda velocidad seguida del sonido de dos disparos de escopeta. En ese momento todo se paró, los oídos le pitaban, no entendía nada y no sabía lo que podía estar ocurriendo ahí afuera, ¿estarían bien sus hermanos, su familia…?

Intentó tranquilizarse. Al oír gritar a un hombre, en ese momento lo entendió todo: sus hermanos y su madre estaban pagando con sangre lo que su padre se había gastado en el casino y fulanas. Tres minutos más tarde, cuando menos se lo esperaba, observa cómo el pomo de la puerta de su habitación comienza a girar lentamente, intenta refugiarse debajo de las mantas – dejando un pequeño hueco para ver lo que sucede –, de repente la puerta se abre, se oyen chirriar las bisagras debido a la falta de aceite, ¡qué recuerdos de la película de miedo que vi anoche! pensó David en ese momento, intentando contener el miedo, las ganas de gritar y las ganas de llorar porque sabía que había perdido a toda o parte de su familia.

El hombre se acerca a él, lleva una escopeta de doble cañón en su mano izquierda, destapa a David lentamente a la vez que se enciende un cigarro con total tranquilidad. David se atreve a abrir un ojo y se queda en shock, no lo podía creer… ¡era su hermano!, todas sus teorías habían fallado, John había enloquecido. El chico pidió clemencia, no entendía el porqué de ese arrebato, vio al demonio en los ojos de su hermano a la vez que se concienciaba de que eran sus últimos minutos de vida; sin embargo, iban a pasar muchas cosas en esos minutos.

David le preguntó a su hermano John por qué, por qué había habido disparos, por qué tenía esa cara de loco y la escopeta de papá en la mano. Nadie sabe lo que John contestó a su hermano menor… ni nunca se sabrá, ya que todo esto fue grabado por un comunicador para bebés que David conservaba para jugar con sus hermanos pequeños y en el momento que hizo la pregunta se perdió la señal.

El hermano de David, John, nunca más ha vuelto a hablar con nadie. Ni el juez, ni los psiquiatras y psicólogos de la policía, nadie, ha conseguido volver a hacer hablar a este chico después de lo ocurrido. Hay miles de teorías, pero no se sabe cuál es la cierta…

 

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