Mi vida en España

Por Montserrat Aburu Nzo Miseng, alumna de GAD 1º  (accésit)

Por qué vine a este país: los motivos que me empujaron a venir a España, y cómo lo he pasado desde que estoy aquí.

Como todos saben, mi nombre es Montserrat Nzo, mayor de edad, a tal efecto me hago responsable a ciencia cierta de la historia que voy a contar. montse - copiaQuiero exponer todo lo que ha ido transcurriendo en mi vida desde mi llegada a Europa, concretamente a España.

A mediados del año 2014 culminé con mi periodo escolar en el instituto en mi país, por lo que tenía que iniciar una carrera con el fin de proyectar mi futuro. En principio podía haber estudiado en la universidad de mi país, pero, por razones muy ajenas a mi voluntad y a la de mi familia, tuve que viajar a España dado que el último hijo de los 4 que tiene mi hermana mayor padecía el síndrome de Down, o parálisis cerebral causando también anomalías físicas. El ámbito de la medicina en mi país está bastante flojo y por esta razón, gran parte de la gente que presenta enfermedades graves tiene que viajar al extranjero. No había tratamiento para mi sobrino en mi país y cada vez avanzaba más la enfermedad por lo que decidieron enviarme a España con él y con los medios económicos de toda la familia con el fin de poderle brindar el tratamiento adecuado aquí en España.

La tarea en principio tenía que ser de mi hermana, pero dada su condición de madre de 4 hijos, tuvo que quedarse para seguir cuidando a los demás.

Mi primera impresión al llegar aquí fue muy buena debido al nivel de desarrollo, tanto en las infraestructuras como en el ámbito educativo. Pero me sentía tan sola con el niño, que durante 4 meses me bajaban lágrimas cada vez que me acordaba de mi familia – aunque por otra parte me sentía extremadamente útil–.

Después de un largo periodo, preferí continuar con mis estudios; al principio me parecía muy complicada la cosa dado el nivel avanzado del sistema educativo español. Inicié mis estudios en la carrera de turismo, pero debido a la falta de tiempo y a la dedicación que exigía la carrera, tuve que cambiarla y concentrarme en otra que sí me podía permitir algo de espacio para hacerme cargo del niño.

Con el transcurso del tiempo me he ido situando y organizándome muchísimo mejor hasta hoy en día que, podría decir con toda certeza, me siento más a gusto que hace dos años atrás, gracias en gran medida al apoyo que me han brindado mis profesores y por el buen compañerismo que se vive en el centro.

Puedo con gran alegría ahora compartir esta historia con las personas que a lo largo de este tiempo han contribuido a mi adaptación y se han preocupado bastante porque me sienta una más.

 

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