Los primeros auxilios te pueden salvar la vida, obvio ¿no?

La maniobra de Heimlich es la maniobra recomendada por los médicos para los casos de obstrucciones graves del aparato respiratorio

Hace dos semanas estaba corriendo por el monte, deporte al que estoy aficionado en los últimos años, entrenando por Peña Cabarga, subiendo 20151020_213120por senderos estrechos, bajando por cortafuegos pedregosos y… cuando ya estaba viendo el coche y la carretera, en la zona más llana que existe en todo el macizo, tropecé. Salí por los aires y aterricé en mitad del camino.

En un principio, noté dolor en las manos y hasta que no miré, no me di cuenta de que el pulgar de la mano izquierda se me había dislocado hacia atrás (por algo notaba tanto dolor). En ese instante, me coloqué el dedo, traccionando y situándolo en su sitio (aunque el dolor en ese momento fue grande; todavía hay vecinos de Socabarga que piensan que oyeron rugir al oso de Cabárceno). Gracias a mis conocimientos de primeros auxilios, realicé la operación de inmovilización correctamente ahorrándome una larga espera hasta que lo hiciera un facultativo en un centro sanitario y, por referencias, y evité que el dolor se alargara por unas cuantas horas. Esta experiencia me ha hecho reflexionar sobre la importancia que pueden tener los primeros auxilios, no sólo ya para ayudar a los demás sino también a nosotros mismos.

Por poner un ejemplo, la maniobra de Heimlich ha salvado miles de vidas, más o menos todo el mundo hoy en día sabe de cómo es esta maniobra, o la ha visto en el cine o quizá ha estado presente en alguna situación donde ha hecho falta que se aplique. Esta maniobra evita que una persona se ahogue ante una situación de atragantamiento grave (sin ruido de respiración); puede llegar a sufrir una parada respiratoria que al cabo de un par de minutos derivaría en una parada cardiaca con el grave desenlace que todos conocemos.

Ante un atragantamiento, lo primero que tenemos que hacer es animar al afectado a toser, que es la defensa natural del cuerpoADieC2 - copia para expulsar objetos extraños de nuestras vías respiratorias; a ser posible, le podemos dar una palmaditas en la espalda, ¡ojo!, inclinado hacia adelante para que la boca esté más abajo que la obstrucción, no vaya a ser que a lo que ayudemos sea a aumentar dicha obstrucción.

La maniobra de Heimlich consiste en colocarse por detrás de la víctima mientras ésta permanece consciente, y apretando el puño sobre el diafragma (debajo del esternón), realizamos compresiones secas con las dos manos. De esta manera, el objeto que está obstruyendo la vía aérea sale despedido por el aire que sale de nuestros pulmones a presión debido a estas compresiones. Si el paciente está inconsciente, realizaremos la misma maniobra que antes, únicamente que colocándolo decúbito supino (boca arriba) y sentados sobre sus muslos, haremos las compresiones en el diafragma empujando hacia delante con el puño y la otra mano encima.

Existe también una maniobra que se denomina autoheimlich, que en un momento dado puede llegar a salvarnos la vida. La idea es volver a comprimir ese punto, con golpes secos, pero ¡claro! nosotros solos no podemos; dejándonos caer sobre el respaldo de una silla o similares para imitar las compresiones sería la manera de poder evitar este accidente que por desgracia he conocido sus funestas consecuencias.

Todos deberíamos conocer las maniobras fundamentales de los primeros auxilios, nunca se sabe dónde y a quién le puede tocar, y si podemos ayudar, deberíamos hacerlo.

 

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