Pequeñas aportaciones para reducir el paro juvenil: los aprendices

Para gran parte de la sociedad española es una novedad que se esté hablando actualmente de eso que llamamos “Formación Profesional dual”. Sin embargo, ni es una novedad importada de países centroeuropeos ni es una novedad del siglo XXI. Algo tan viejo como los “aprendices” puede ser una ayuda para solucionar el problema del paro juvenil en España. Veamos cómo

Viajemos a la Edad Media a través de libros como “Los pilares de la Tierra”. La novela describe el desarrollo de la arquitectura gótica a partirPCA, Decroly Digital (I) de su precursora, la arquitectura románica, y las vicisitudes del priorato de Kingsbridge, en contraste con el telón de fondo de acontecimientos históricos que se estaban produciendo en ese momento. A pesar de que Kingsbridge es el nombre de una localidad inglesa real, el Kingsbridge al que se hace referencia en la novela es, en realidad, un emplazamiento ficticio representativo del típico pueblo inglés en el que se establecían mercados en la época.

En un taller de esta ciudad inglesa, un maestro arquitecto enseña a un joven aprendiz los secretos de su oficio. El chico apenas tiene 10-12-14 años, pero ya sabe lo que es levantarse muy temprano y no dejar de trabajar hasta bien entrada la noche. Durante varios años, ésta será su única vida. Deberá obedecer a su maestro y acudir sin falta al taller. A cambio, éste le mantendrá y le enseñará una profesión.

Esta historia ficticia se ha repetido por siglos en España. Sin irnos tan lejos en el tiempo ni en el lugar, quién no ha oído hablar de losPCA, regreso aprendices (II) aprendices de las industrias regionales en los años 60 y 70 del siglo pasado. Ahora hablamos de la Formación Profesional, con unas horas de aprendizaje en las empresas, o de la Formación Profesional dual, en la que se compatibiliza formación/aprendizaje en el centro educativo y formación/aprendizaje en las empresas.

Avanzando ahora unos cuantos siglos observamos cómo un joven aprende a implantar determinado sistema operativo en una empresa. Hoy, lo hace en el centro de formación profesional en el que estudia, pero mañana será el día que tenga que poner en práctica lo aprendido en una empresa del PTCAN. Durante dos años compaginará las clases en el centro de formación con su trabajo en la empresa y, desde el primer día, lo hará cobrando un “sueldo”. Salvando las distancias, detrás de esta forma de entender la formación y el trabajo se esconde una misma filosofía: aprender un oficio trabajando mano a mano con aquellos que han hecho de esa profesión su modo de vida.

En eso estamos. Desde la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) quieren ir aun un paso más allá: fomentando el emprendimiento, pero no de cualquier manera.

Con la figura del aprendiz como punto de partida y con el doble objetivo de evitar que se cierren más negocios y que el sistema pierda cotizantes, esta asociación de autónomos ha presentado al Gobierno su plan de relevo generacional. Una iniciativa con la que pretenden «cambiar la cantidad en el emprendimiento por la calidad», según explica a MERCADOS su secretario general, Eduardo Abad Sabaris.

Pero, ¿en qué consiste la propuesta de UPTA? Se trata de darle una salida profesional a jóvenes en paro que ni estudian ni trabajan, de tal manera que se queden con un negocio -un bar, una casa rural, un taxi, un centro de ocio infantil, una peluquería, etc.- una vez que el propietario se jubile. Pero, como antes dije, no de cualquier manera.

En primer lugar, se deberían facilitar los encuentros entre autónomos que quieren jubilarse y jóvenes que desean emprender,PCS, regreso aprendices (I) especialmente, los inscritos en la Estrategia de Emprendimiento Joven. Una vez que se ha producido ese contacto, el interesado aprendería durante los dos últimos años de vida laboral del dueño del negocio todos los detalles del oficio que va a heredar. En definitiva, se trata de que el autónomo transfiera al aprendiz todo el conocimiento que ha acumulado a lo largo de los años para que éste alcance un mínimo grado de profesionalidad que le permita continua con la actividad y que ésta no se cierre una vez el autónomo se jubile.

Desde UPTA estiman que con este plan se podrían salvar unos 10.000 negocios anualmente, lo que en términos económicos “significaría garantizar ingresos en la Seguridad Social, los impuestos directos e indirectos, además de un esfuerzo menor de futuras inversiones para conseguir incorporar al mercado de trabajo a personas que o bien ya no son admitidas o aún no han comenzado”.

Asimismo, esta iniciativa serviría para que, en lugar de crearse nuevos negocios que en la mayoría de los casos terminan en fracaso, se apostara por continuar con actividades que han demostrado a lo largo de los años que son rentables. Así, en lugar de empezar de cero, se les ofrece la oportunidad de ponerse al frente de un negocio que ya está en marcha, con un producto o servicio demandado y una cartera de clientes, lo que reduce de forma considerable los riesgos e incertidumbres, y proporciona mayores garantías de éxito.

Además, señalan, “a través de este relevo generacional se apoya y fomenta la economía local, se evita el cierre de negocios ya consolidados y se da continuidad a actividades u oficios que podrían verse abocados de otro modo al cierre”.

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