Comer para aprobar

Es un hecho que con la llegada de los exámenes – no hace mucho han sido los finales– se hace necesario estar a pleno rendimiento. Toda ayuda se agradece y una alimentación adecuada puede contribuir a una mayor concentración y un mejor aprovechamiento de nuestro tiempo

A nadie se le escapa que, actualmente, estamos viviendo una época de cambios en cuanto a alimentación se refiere. Los consumidores somos más exigentes y más conscientes deLaura la importancia de comer “comida real” y no productos procesados. Nos bombardean constantemente con información sobre lo que debemos y no debemos comer y la industria reacciona sacando productos que parecen más saludables, pero que distan mucho de ser recomendables para nuestra salud.

A veces, la información se presenta confusa y otras veces, demasiado técnica para la gente de a pie como yo. A mí me sorprende lo fácil que les resulta a algunas personas descifrar las etiquetas, cuando yo me pierdo con tanto nombre raro, letras y números. Por lo tanto, me quedo con un consejo que he leído por ahí: “Más mercado y menos supermercado”, secundado por quien apuesta por los alimentos naturales, los de toda la vida, los que no llevan etiquetas.

El sentido común es un buen consejero, aunque es indiscutible que ante cualquier duda, hay que acudir a un especialista que nos ayude y nos aconseje. Los temas de la alimentación y la salud son siempre muy delicados y de nuestra mano mayor no debemos ponernos en peligro. Hay que recordar que no somos endocrinos ni nutricionistas ni otra figura relacionada, así que debemos seguir los consejos de los expertos.

Aunque tomarnos el serio el tema de hacer ejercicio y llevar una alimentación saludable es algo que tenemos que hacer cada día, debemos prestar mucha laura1 - copiaatención al día antes de un examen. Los expertos aseguran que un aporte extra de vitaminas ayuda a que nuestro cerebro piense más rápido y retenga la información con más facilidad. Estos alimentos son el pescado, los frutos secos y el yogur – este último se entiende que debe ser natural y no de esos tan apetecibles que están llenos de azúcar–. También se recomienda evitar consumir harinas blancas o azúcar refinado, tradicionalmente presentes en bollería, dulces o galletas.

Se necesita coger energía para afrontar las largas jornadas de estudio y para ello es imprescindible ingerir un buen desayuno en el que se incluyan huevos, tostadas, cereales, leche… Entre horas, podemos comer nueces u otros frutos secos, arándanos, semillas, fresas, plátanos… En la cena no debemos olvidarnos de las verduras y hortalizas; podemos comer zanahorias, pimientos, espinacas, brócoli, espárragos… todas ellas están cargadas de vitaminas y además están muy ricas.

Una vez llegado el día del examen, hemos de huir del azúcar, de las harinas y del pavo porque, como hemos dicho anteriormente, contienen un aminoácido que da sueño. Una última recomendación es la de evitar consumir grandes cantidades de hidratos de carbono pues pueden anular nuestra sensación de relajación y todos sabemos que cuanto más tranquilos nos enfrentemos a un examen, más claro lo vamos a ver todo.

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