La vida en un rato

Por Nadiia Havrylenko, alumna de GAD 1º

La vida que vivimos pasa muy rápido. Hay que estimar cada momento de tu vida y especialmente a las personas que nos rodean

Era una hermosa mañana (soleada) en la pequeña ciudad. El florecimiento de las plantas estaba en su total plenitud y el canto de las aves recordaba que la primavera llegó. La ciudad adornada con montañas, montañas que aun vestían de blanco. EnNadiia Havrylenko GAD1 31-01-2018 La vida en un rato las afueras de ella había un río, pequeño y tranquilo, que para los habitantes era su orgullo. Sin olvidar la cascada encantada en la que fluye el río. En su orilla había un muelle pequeño en el que estaba sujeto un bote.

Acercándose a él, podemos ver a dos personas. Se trata de dos adolescentes. Están durmiendo. Uno de ellos era delgado y alto, tendría la edad de 17 años, de pelo rubio y no muy largo, era serio y estaba en armonía su cara delgada con su pelo. El segundo al contrario era robusto pero agradable. Él parecía que tenía 16 años, vestía mal. Debido al frio, ambos estaban juntos.

Parecía que nada podía perturbar el silencio. Imperceptiblemente para los adolescentes el bote empezó a zarpar del amarradero y seguir por la corriente del río. Algunas personas que estaban cerca de la orilla empezaron a llamar a los chicos que estaban allí, pero ellos estaban dormidos tan profundamente que no oían nada. El bote, navegaba despacio aproximándose a la cascada. El ruido de agua cayendo por fin llega lentamente a sus oídos.

Se despertaron y… se horrorizaron, llenos de pánico empezaron a bogar hacía atrás con las manos. Pero la corriente del río fue inflexible. El bote se había acercado al salto de agua. unos segundos más y… se escuchó un grito desgarrador. La gente de alrededor lloró. Sonó un golpe en agua y el bote, junto con los adolescentes, desaparecieron.

Un día antes…

–“Mamá, mamá, mañana es mi cumpleaños”, dijo el niño rubio con alegría en la cara. –“ Sí, es verdad. Entonces después de la escuela estarás esperando una sorpresa, querido”. –“ ¿Puedo llamar a mis amigos?” –“ Definitivamente sí, Mark” –“Gracias, mamá”, dijo el adolescente y besó a su madre.

A su padre, Mark, no lo había visto en muchos años, solo sabía que era marinero. Soñando con encontrarlo, decidió seguir el ejemplo de su padre: ser un marinero. Mark no tenía resentimiento por su padre. ¿Y cómo es posible? Imaginando una reunión con su padre, Mark fue a la casa de su amigo. –“ Gary”, respondió al chico parado en su patio- “mañana es mi cumpleaños, vamos”. “ ¿Vendrán las chicas?”, Le preguntó y sonrió maliciosamente. –“ Por supuesto, no sin ironía, Mark respondió. –“ Bien, iré”.

Invitando a todos sus amigos, Mark caminó lentamente desde el costado de su casa. El crepúsculo cayó sobre la ciudad. Y de repente, vio a dos personas discutiendo entre sí. Eran Gary y su padre. En medio de la disputa, Gary comenzó a retirarse lentamente, luego dio la espalda a su padre y se alejó rápidamente. En la ira, gritó a su hijo que no regresó.

“Hasta nunca.” – respondió Gary y desapareció por la esquina.

Pensando, Mark decidió apoyar a Gary. Encontrando a su amigo en el río, se sentó junto a él. Ambos estaban en silencio.

–“¿Cómo estás?”, Preguntó Mark, rompiendo el silencio. “Te vi con tu padre”.

–“Siempre lo hace”, dijo Gary, y había un odio en su voz, “este hombre nunca cambiará”. Ambos guardaron silencio otra vez.

Entonces la noche envolvió la ciudad. Todo estaba en silencio. Cada vez era menos posible encontrarse con transeúntes que corrían a sus casas. Una gran luna, casi llena entró en su dominio. Se hizo más frío y por lo tanto, para calentarse un poco, se fueron a la orilla. Después de un rato, decidieron buscar un lugar cómodo para pasar la noche. Uno de los muchachos, viendo el bote, dijo:

–“Esto es ideal”

–“Pero esto es peligroso”, objetó el segundo.

–“¿De qué tienes miedo? Haha, hey, Mark, ¿alguna vez te arriesgaste? Y además, míralo, no es un bote, sino una roca.” Dijo Gary, tumbandose en el bote.

–“Está bien”, dijo Mark en respuesta, y siguió al otro. Pronto sus párpados se volvieron pesados, y los adolescentes, incapaces de luchar con el sueño, se quedaron profundamente dormidos.

La vida es un momento. Nosotros, que vivimos el presente, hemos vivido el pasado y aún nos espera el futuro, debemos tener en cuenta esto cada día; debemos estimar a aquellos que apreciamos, sobre todo a aquellos que nos aprecian porque cuando miremos hacia atrás no sentiremos tristeza, seamos felices.

 

 

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