Vaivén de sentimientos

Por Pablo Elizalde, alumno de IO 2º

¿Qué es el verdadero amor?

Hoy me siento mal. Esas cosas que voy archivando en el fondo de mi caja de Pandora se abren paso. El agua por fin gotea libre por las grietas que aparecieron en mi armadura y me desborda. Me tapa la nariz, dejando apenas un vacío de aire en mis pulmones.

Se dice que, cuando una persona se va enamorando de otra, hay unos síntomas que dan señales de ello; Pablo Elizalde García IO2 2-2-2018 Vaivén de sentimientosse corrobora lo que por el momento solo era una simple y remota duda que te conmueve por dentro.

Tal vez (no lo sé), uno de esos fenómenos sea echar tanto de menos a esa persona y pienses en ella tanto, que se vuelva la cosa más común en tus pensamientos y no puedas estar un segundo sin preguntarte qué será lo que estará haciendo en ese preciso instante y en qué estará pensando.

También (según lo que me han dicho), besar a esa persona se convierte en una adicción que estás deseando no dejar de efectuar, sus brazos se convierten en algo más cálido y apetecible que la sábana de tu cama una noche de invierno, y su mirada se vuelve un paisaje hermoso que podrías contemplar eternamente.

Además (por lo que vi en la gente), el gesto de cogerse de la mano se hace tan común, que sin su mano en la tuya te sientes vacío; los pasos de ambos van en la misma sintonía, y tus manías se convierten en simples tonterías por el simple hecho de que a esa persona le parecen la cosa más adorable y atrayente del mundo.

Hay veces que me paro a pensar si de verdad distinguimos el amar a una persona del apreciarla. ¿Estamos tan desesperados por sentir afecto, que no nos paramos a pensar? ¿Estamos tan desesperados por encontrar a nuestra media naranja, que probamos en vano?

Tal vez, simplemente el amor de verdad no existe, no hay almas gemelas, nadie que nos complemente el corazón –como bien dicen–; quizá es solo nuestro subconsciente anhelando un futuro fraudulento. ¿Y si nunca en la vida conocemos el amor o el verdadero afecto hacia alguien? Nadie se ha parado a pensar que, solo tal vez, es nuestro cuerpo el que anhela el contacto de otro ser humano y el que se aferra a una idea errónea e insignificante.

Yo, hablando en primera persona, no he conocido el amor verdadero, pero… ¿he deseado vivirlo en mi propia piel? Tal vez sí o tal vez no, quizás no lo he distinguido de mis otros sentimientos, o simplemente no lo he sentido o no lo he querido asumir. Si de verdad la otra mitad existe, admito que el destino no quiere que todo el mundo la encuentre.

Y así es la vida, un sinfín de caídas y bajadas incesantes; no te canses, porque te toma prisionero y el tiempo pasa sin tu permiso.

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