Educación en valores: La familia y la escuela

Hugo es un alumno de segundo de primaria que asiste a un colegio público ubicado en una zona en la que hay un elevado porcentaje de población inmigrante. Aprovechando la diversidad cultural y étnica del barrio, el colegio apuesta por una educación en valores e incide mucho en el valor de la interculturalidad, la igualdad y el respeto

Por ello, él en el colegio realiza actividades enfocadas a fomentar dichos valores. Pero cuando llega a su casa, Hugo escucha a Jesica 1su padrastro refiriéndose a sus vecinos de otras nacionalidades con calificativos peyorativos, y a su madre y hermanastra quejándose de que los inmigrantes han venido de otros países a quitarles el trabajo, que solo son un puñado de delincuentes, deberían volverse a sus países y dejar vivir tranquilos a los demás.

Hugo está recibiendo una educación en valores en la escuela, pero a la vez también en su casa, en su familia. Pero el problema es que los valores que está recibiendo son antagónicos. Por todo ello, cuando sea mayor, habrá construido su escala de valores influenciada por lo que ha aprendido en la escuela, lo que ha aprendido en casa y sus vivencias personales, sus experiencias. Pero, ¿qué escala de valores queremos que desarrollen los niños de nuestra sociedad?

Los valores han sido, desde sus orígenes, un tema de debate y de estudio filosófico. Desde comienzos del siglo XIX conocemos el término Axiología como el estudio filosófico de los valores. Pero más allá de la filosofía, los valores también se han estudiado desde otras perspectivas. Tal es el caso de la Psicología, que ha estudiado la escala de valores de las personas; de la sociología, que estudia los diferentes valores que desarrolla una sociedad en concreto y el impacto que estos tienen en las acciones de la ciudadanía; y por supuesto, de la Pedagogía, que ha desarrollado todo un programa de acciones en torno al estudio y a las estrategias de educación en valores tales como, la educación para la igualdad, la educación medioambiental, la coeducación, la educación para la salud, para la seguridad vial, etc.

¿Por qué son importantes los valores? ¿Quiénes nos transmiten los valores?

Tradicionalmente ha sido la familia la encargada de educar en valores a sus hijos e hijas, especialmente por ser el principal referente de conducta en los primeros años de vida, quienes los ayudan a aprender a vivir acorde con los valores de la sociedad y a construir su jerarquía de valores. Y la escuela estaba sobre todo reservada a la transmisión de conocimientos y a corregir puntualmente la conducta en clase.

Actualmente, podemos decir que el papel de la escuela ha evolucionado y que tanto la familia como la escuela son ambas, agentes fundamentales en la transmisión de valores. De hecho, aunque la familia sigue siendo la base para la formación Jesica 2en valores, la escuela cada vez está más comprometida con la educación en valores de su alumnado. Esto se debe a que el entorno escolar cada vez es más consciente de cómo el concepto de familia ha cambiado (familias tradicionales, monoparentales, reconstruidas, familias de acogida y adopción, abuelos y abuelas que cumplen las funciones de padres, etc.) y de que los menores cada vez pasan menos tiempo con sus familias por diferentes motivos, por ejemplo, laborales, lo que hace que pasen la mayor parte de su tiempo en entornos educativos tales como escuelas, institutos, clases particulares, talleres de idiomas, de informática y en todo tipo de actividades extraescolares donde quedan a cargo de profesionales que están desarrollando diferentes programas de educación en valores como el de la escuela de Hugo.

Estos programas se diseñan y se reflejan en el currículum oficial. El profesorado ha visto la necesidad de reflejar la educación en valores de manera transversal en todos los elementos que conforman el currículum (contenidos, metodologías, criterios de evaluación…), para que el alumnado trabaje diferentes valores y reflexione sobre ellos. Pero, además, dadas las necesidades mencionadas anteriormente, es importante tener en cuenta los valores aprendidos en el llamado currículum oculto, que hace referencia a la manera en que aprendemos de quienes nos enseñan, y el currículum familiar, por ser la primera fuente transmisora de valores. Los docentes pasan mucho tiempo con su alumnado, conocen sus circunstancias familiares y saben asociar Jesica 3sus conductas con comportamientos que han visto en sus padres. Todo esto les da las herramientas para desarrollar diferentes estrategias de educación en valores de una forma transversal.

Pese a todo esto y aunque la escuela está cada vez más comprometida con la educación en valores, la familia no debe olvidar su papel fundamental como transmisora de los mismos y modelo de conducta. Por esto, si queremos que menores como Hugo crezcan en valores como la interculturalidad, la igualdad o el respeto, la familia y la escuela deben seguir trabajando y educando por esos mismos objetivos. Debe existir una coherencia en los valores que transmitimos. Es necesario intentar acercar escuela y familia para que esta educación en valores se haga posible. Para ello están surgiendo diferentes propuestas como las llamadas escuelas de familia, donde ambas, escuela y familia, trabajan unidas por un mismo propósito: transmitir valores con coherencia al alumnado. Pero es solo el comienzo de nuevas ideas que deben surgir para lograr este propósito.

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