Burbujas informativas

Vivimos inmersos en lo que se ha venido a llamar sociedad de la información desde hace varias décadas. Una gran mayoría de las personas que actualmente pueblan el planeta tienen acceso a una cantidad prácticamente infinita de información, de manera casi instantánea

Es llamativo que al mismo tiempo que tenemos dicha información a nuestra disposición existan numerosos casos de desinformación que afectan seriamente a nuestras sociedades, Icons11como hemos podido comprobar en los últimos años; casos dentro del ámbito de la política, como el ascenso de Trump o la campaña a favor del Brexit, en los que la desinformación y lo que se ha venido a llamar “posverdad” han influido en las decisiones de los ciudadanos sobre temas trascendentales, son ejemplo de ello.

Puede parecer que una parte importante de los ciudadanos carecen de la capacidad de discriminar entre tanta información o solo utilizan aquélla que les interesa o les confirma en sus opiniones, sean las que sean, en un conocido sesgo cognitivo de la confirmación de la opinión propia. Me parece relevante, llevado a nuestro caso particular, que nuestros alumnos en muchos casos están desinformados sobre aspectos relevantes que pueden afectar a su vida. Así, algunos de mis alumnos preguntados al respecto sostienen que más de la mitad de los adolescentes han pasado en algún momento por los juzgados como imputados, normalizando una situación totalmente extraordinaria. Cuando se les presentan estadísticas al respecto (por ejemplo, en Cantabria en 2017 hubo 180 condenas a menores según el INE), se quedan sorprendidos, ya que supone algo más de 7 jóvenes por cada mil. Tienen igualmente ideas equivocadas sobre la cantidad de jóvenes que consumen drogas (en sus diferentes variantes), o sobre las posibilidades de trabajo futuras y las condiciones en las que van a desarrollar sus trabajos, o cómo la inmigración conversacionafecta a nuestra situación económica. Parece que viven en burbujas informativas donde su información proviene o bien de lo que experimentan en su ámbito próximo o de fuentes no contrastadas. La consecuencia de esto es, en mi opinión, que normalizan conductas, hábitos y situaciones extraordinarias y las interiorizan como normales y no como deberían ser, ajenas a un comportamiento social y personal adecuado y saludable. Creo, por tanto, importante intentar romper esas burbujas informativas en las que están encerrados y permitirles ver la globalidad de la sociedad en la que se encuentran y las posibilidades reales de las que disponen para avanzar en su desarrollo personal, intentando luchar contra lo que parece una resignación a verse ceñidos a situaciones personales negativas.

El hecho de mostrarles herramientas para que su información no se circunscriba a la obtenida en ámbitos personales y que puedan ampliarla con criterios de credibilidad y discriminando lo que son opiniones y datos me parece trascendental para que puedan desarrollar sus habilidades de crítica y de capacidad de evaluar juicios de forma objetiva. Convencer a los alumnos de la importancia de defender sus ideas con datos y de aceptar que sus opiniones pueden ser desmontadas en base a informaciones contrastadas (y que deben aceptarlo porque siempre es positivo que te corrijan con argumentos) creo que debe ser parte de nuestra tarea.

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