Dinero malo

Por Asier Sainz, alumno de IO 1º

Hola, me llamo Pablo, soy bajito, algo gordito y con barba. En mi anterior universidad le robé la mochila a un maula de clase y así empezó todo 

Ahora soy un yonki desgraciado que no para de drogarse y para ello necesito tener dinero; un día no tenía nada, pero nada de dinero ya que me había gastado mis ahorros en droga… bueno, voy al grano, tenía un mono que flipas y entonces llamé a Aksiber, que era un colega que conocí en la universidad y le pedí si podíamos quedar para hablar –ya que hace tiempo que hacía negocios con él–; quedamos en el parque después de las 12, y al verle llegar, fui corriendo donde él y le dije: “ Por favor, déjame 50 euros para coger un chisme que estoi esmonao”.

Así planeamos darle el palo a un chino y me dijo: “Espera, ven, vamos al chino del parque, que detrás vive mi primo. Llegamos al parque y me dice: “Espérame aquí”. Pasados 30 minutos, baja con dos pistolas, vamos al chino, esperamos 5 minutos antes de que cierre para que no haya gente, le sacamos la pistola y nos da 500 euros.

Salimos, fuimos donde mi camello y nos cogimos un puestazo que flipas, pero 2 días después ya queríamos más dinero, así que decidimos robar algo más grande. Me lleva Aksiber a casa de su primo y quedamos en dar el palo al banco de Santander de Madrid; a la semana siguiente, todo estaba preparado y planeado, todo salía perfecto en nuestro plan; decidimos hacerlo ya, nos quedamos mirando el banco desde fuera y dice Raingel, el primo de Aksiber: “¡Vamos! Salimos del coche, entramos gritando esto es un atraco, nos dirigimos hacia la taquilla, Raingel y Aksiber se quedan con los rehenes –no se movía nadie, parecía que estaban muertos, solo se oían lloros y una pequeña risa que nos sorprendió–, y mientras Raingel espera al dinero, Aksiber y yo seguimos el ruido de la risa; era un chaval de unos 24 años al que miro y pregunto: “de qué te estas riendo”. Y dice: “de éste (refiriéndose a Aksiber). Entonces le digo yo: “Como vuelvas a hablar, te pego un tiro en la cabeza”. En cuanto dije cabeza, Aksiber ya se la había reventado y le grito: ¿QUÉ COJONES HACES? Empezamos a discutir, casi llegamos a pegarnos, pero se metió Raingel y dijo: “Vámonos ya, que ya tengo todo el dinero. Abre la puerta y suena un grito.

Era Raingel, que había sido disparado por la policía. Le cogemos Aksiber y yo, lo ponemos dentro, en un sitio seguro, le vendamos con ropa de los rehenes, y de repente, veo que a Aksiber le estaba dando un brote psicótico. Le miro, me mira, y empieza a disparar a todos los rehenes; ahora sí que suenan gritos, chillidos por el micrófono de la policía… Veo sangre, me empiezo a poner nervioso y lo primero que se me ocurre es dispararle en la puta cabeza. Le veo caerse y me arrepiento, pero ya no hay vuelta atrás, estaba muerto. Me dispara Raingel en la pierna, medio moribundo pero con rabia ya que acababa de matar a su primo. Le miro y le pego otro tiro yo a él, en la mano. Al cabo de 30 minutos está desangrado y miro para los lados: sólo veo muertos y sangre, más sangre que en el infierno.

Miro para atrás, tengo a 17 policías apuntándome a la puta cabeza, intento disparar, pero me mataron nada más mover la mano. Y todo esto pasó por la PUTA droga. ¡La vida de una persona drogadicta acabó con las de 102 personas!

 

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