La educación y el trabajo encierra un secreto

Por Mónica Blanco, alumna de ADIR 1º

Muchos de nosotros creemos que en todos los países del mundo existe el derecho a la educación, pero ¿es verdad?

Efectivamente el mundo está formado por países, pero no todos tienen derecho a la educación. ¿Sabias que en Asia hay un 10% de niños que no pueden ir a la escuela, y en América Latina hay un 36% de niños que no tienen derecho a la educación? Durante la Guerra de Siria, 2 millones de niños han dejado de ir a la escuela. ¿Podemos hacer algo? Si, podemos hacer algo, mediante donaciones, aportaciones de ONG y otras muchas cosas.

Gracias a UNICEF se ayuda a estos países mandando material educativo a 12,5 millones de niños que no pueden ir a la escuela. También proporciona educación a 8,8 millones de niños y niñas en situaciones de emergencia y han formado a 48.000 comunidades educativas sobre la educación inclusiva.

UNICEF ayuda a que las familias de esos niños no paguen tasas de matrícula mediante aportaciones mensuales de los socios. Si contribuimos con 25€ al mes durante un año, podemos proporcionar ayudas en educación, nutrición, etc., en varios países.

Muchos de estos niños no pueden ir a la escuela porque tienen problemas políticos, económicos y religiosos. Hay que intentar inculcar a los niños la solidaridad para que vean que UNICEF les presta solidaridad, y ayudar para que puedan tener una educación y una alimentación adecuada.

Gracias también a otras ayudas de otras ONG, como por ejemplo, Save the Children, Ayuda en Acción, Infancia sin fronteras, etc., 7,5 millones de niños trabajan haciendo cosas pese a no saber leer ni escribir ni nada por el estilo.

Por una parte, es bueno que los niños trabajen para ayudar en sus casas, pero sin educación, les cogen para trabajos de algo que no necesita estudios. Sin embargo, a esas edades necesitan aprender, debería estar totalmente prohibido que los niños menores de 16 años trabajen.

Los niños para salir de fiesta, ser independientes y bailar, necesitan dinero. Así que trabajan para ayudar a sus padres en sus caprichos. Ser generoso hace que produzcas una sonrisa en esos niños y que ellos, pese a no poder ir a la escuela, tengan algo que les haga estar felices. Gracias a las donaciones, hacemos que en el mundo en el que viven esos niños, sean respetados y protegidos los derechos a la educación.

Según UNESCO, de los 57 millones de niños y niñas en todo el mundo que no reciben educación primaria, más de la mitad, 31 millones, son niñas. De ellas, 17 millones jamás asistirán a la escuela.

En el mundo hay tres países que tienen más de un millón de niñas sin acceso a educación: Pakistán, Etiopía y Nigeria – en este último, más de 5 millones no van al colegio–. La ONG InteRed ha denunciado que millones de mujeres y niñas quedan excluidas de su derecho a la educación.

Conclusión: Las ONG necesitan ayuda para que estos niños y adolescentes dejen de trabajar y puedan tener una educación básica para poder optar por un trabajo mejor. También es preciso reducir el número de niños sin educación, mejorar las condiciones de las aulas en las que se den clases y fomentar los conocimientos de los profesores para que puedan enseñar. Habrá niños que no puedan pagar las escuelas, pero mediante las ayudas de UNICEF, Save the Children… habrá niños que, aunque no paguen, podrán aprender.

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