Sentimientos de una adolescente

Por Thalia Gándara Salinas, alumna de IO 2º

Hola, yo soy Catalina, tengo 18 años y vivo en París. Todos se piensan que soy una chica normal y alegre, pero se equivocan

Porque yo soy una chica que no sale de casa y que siempre está deprimida porque, simplemente, no me gusta mi vida. Lo único que quiero es irme lejos, desaparecer por un tiempo donde nadie sepa de mí, y todo esto lo siento porque en este mundo no me siento querida yThalía copia escuchada. Lo que me pasa es que me siento tan sola y nadie se da cuenta y todos los días me los paso en mi cuarto escuchando música, deprimiéndome un poquito más, y todo esto ya me tiene harta. Quiero que todo esto se acabe, no quiero sentirme así por el resto de mi vida, a veces sólo pienso que la salida está en suicidarme, creo que eso sería lo mejor, total… a nadie le importaría si me voy.

Todo esto comenzó un tal 14 de febrero, que me pidió salir un chico al que conocía del WhatsApp y le dije que vale. Todo iba perfecto, estaba muy contenta porque él a mí me gustaba, pero al cabo de los días todo era diferente: me trataba mal, hacía que mi autoestima estuviera por los suelos, sinceramente no sé por qué me trataba de ese modo si yo no le había hecho nada, sólo le di amor y compresión, lo que él necesitaba.

Al principio todo estaba bien, me trataba bonito y tal, pero todo eso cambió, todo se volvió feo. Siempre estábamos discutiendo porque él me engañó con una chica, pero al final le perdoné y volvimos a estar más o menos bien y a partir de ese momento que le perdoné, me hacía cosas peores, todos los días se volvieron una pesadilla para mí y yo como una tonta seguía ahí con él. No le dejaba porque me había enamorado y por eso le permitía todo lo que me hacía. No me importaba nada, sólo quería que él no me dejara porque si no, mi mundo se venía abajo.

Hasta que un día lo que me hizo jamás se lo podría perdonar, ahí se pasó de la raya. Se me habían muerto mis abuelos y él, en vez de darme su apoyo, va y me deja; eso ya me destrozó por completo, se me quitaron las ganas de vivir, sólo quería irme con mis abuelos. Todo mi mundo se vino abajo, no podía con tanto dolor, y todo esto no se lo podía contar a nadie porque estaba completamente sola. Así que un día, sin pensarlo, me fui al baño, agarré el cúter, empecé a cortarme los brazos y me di cuenta de que eso calmaba mi dolor emocional. Cada vez que estaba mal, me cortaba, ésa era mi cura para no estar llorando todo el rato. También intenté suicidarme varias veces tomando pastillas, pero lo único que logré haciendo eso fue estar ingresada en el hospital y nada más.

Por todo esto, me siento tan depresiva y desde aquel momento, no puedo ser feliz. Lo he intentado varias veces, pero mis fuerzas se agotan; bueno, un día se lo comenté a mi madre y ella pidió inmediatamente una cita para el psicólogo. Desde entonces, voy cada mes para ver si me pongo bien de nuevo y puedo seguir con mi vida normal sin hacer esas cosas.

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