Mi experiencia Erasmus

Por Sara Azpiazu Saiz, alumna de  AyF 2º

Gran aventura vivida en Lituania mediante el programa Erasmus el pasado mes de marzo de 2018, que comenzó de una manera imprevista como se relata en el texto

Mi experiencia empieza el año 2018, antes de marzo, año y medio desde que empecé a estudiar Gestión de Ventas y Espacios Comerciales en Decroly. Sara Azpiazu Saiz 28-02-2019 AYF2 Mi Experiencia ErasmusSiempre he sido una chica de pueblo, que nunca quería salir de él, muy de mis amigos y familiares, con pensamiento de vivir siempre en Selaya y no tener que echar de menos nunca a mis familiares y amigos.

Esta experiencia comenzó un día que mi profesora, Marta, decidió animarme a perseguir este gran sueño y a Sara se le encendió una luz: “Sara, tienes que perseguir nuevas metas, tus amigos y familiares estarán aquí esperándote, necesitas un cambio en tu vida, en el cual perder esta vergüenza que te envuelve cada vez que entras en cualquier sitio o mismamente sales a presentar un trabajo con tus compañeros de clase”. Y así fue, me animé y ahí comenzó todo.

Empezamos a hacer quedadas con los demás compañeros Erasmus para escoger nuestro país de destino y todo el papeleo que había que efectuar antes de realizar esta movilidad Erasmus.

Mi idea, una vez me lancé a la aventura, era que cualquier destino para mí sería bueno ya que mis objetivos eran: aprender inglés, conocer gente nueva y nuevas culturas y por supuesto, apañármelas sola para desenvolverme y disfrutar de la experiencia.

Mi país de destino fue Lituania. En cuanto lo supe, me puse a buscar imágenes y todo me gustaba: era verde, frío, y encima tenía un compañero de Decroly que ya había estado en ese mismo lugar, así que me pudo contar su experiencia antes de ir yo.

Estaba muy ilusionada, con un poco de miedo –no os voy a mentir–; no tenía mucha idea de inglés y siempre que me había movido era dentro España, sabía que me iba a costar y que iba a echar de menos mucho a mis padres y hermano, pero eso no me iba a quitar la ilusión que tenía por marchame y vivir nuevas aventuras.

Viajé con un compañero de clase, que me ayudó mucho en mis momentos de debilidad y de nostalgia hacia mi tierruca, pero he de reconocer que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, por no decir la mejor.

Justo ese año empezó de una manera muy dura para mí ya que perdí a un ser querido, y ésta fue una de las razones que me ayudó a decidirme a vivir esta experiencia; sabía que ahora había un ángel más en el cielo sonriéndome y ayudándome a seguir para adelante.

Cumplía 23 años el día 23 de marzo y sabía que no era casualidad y que eso sólo pasa una vez en la vida, por lo que creí que sería una experiencia estupenda, en la que encontraría amigos que se convertirían en familia, y un hogar al que al fin y al cabo acabas tomando un cariño especial. Los miedos de los primeros días iban desapareciendo a medida que estos días iban pasando, y con ellos, las comidas, las reuniones, las fiestas (y sus consecuentes resacas), paseos o incluso el plan más sencillo del mundo, se convirtieron en momentos muy especiales.

El echar de menos, el querer teletransportarse, el “necesito mi casa”, el estar triste, fue quedando atrás; cerrar los ojos y decir YO PUEDO, aprender, madurar, CAMBIAR… se impuso. A día de hoy, mi pensamiento se queda en eso, en pensar que sin duda alguna, vivir la experiencia del ERASMUS ha sido la mejor decisión que he podido tomar.Y por supuesto, siempre agradecida de que Decroly me diese la oportunidad de vivirlo como lo viví.

 

 

 

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