Una vida detrás del balón

Por Diego Puente Serrano, alumno de  GAD 2º

Esta historia comienza cuando tan solo tenía 3 años. Acababa de nacer y mi pasión por el futbol ya era más que un sueño

A partir de aquí, yo sólo quería una cosa y era ser futbolista –como todo niño al que le guste este deporte–. Mis inicios fueron en el CD. Bezana: Diego Puente Serrano GAD2 06-03-2019 Una vida detrás del balón rebajada - copiadesde los tres años, estuve aprendiendo hasta los siete, ¡claro! al principio no fue fácil adaptarme y sólo podía acudir a los entrenamientos. Cuando cumplí los 7 años, me hice una pregunta: ¿Por qué no intento jugar en un equipo? Y en efecto, así fue.

Decidí cambiar de equipo y, aunque era en el mismo pueblo que el anterior, todo era muy distinto: el entrenador era más serio y comenzaba a jugar partidos a nivel federado. Este nuevo equipo era el Peña Respuela y apenas dos semanas después de empezar, jugué mi primer partido. No recuerdo exactamente contra quien fue, lo único que recuerdo es que ese día estaba súper contento y que toda mi familia me felicitó tras la conclusión del mismo. No todo era entrenar y jugar, sino también, iba allí porque tenía a mis amigos y porque había conseguido hacer nuevos amigos.

En este equipo, llegué a estar hasta los doce años. Durante estos cinco años, pude mejorar mis habilidades, hacer amigos con quienes actualmente sigo en contacto y lo más importante: con tan solo nueve años todos nosotros hicimos un sueño realidad, ganamos una liga y lo celebramos como si fuésemos el equipo de nuestros sueños.

Entonces un nuevo camino se me apareció y la decisión no fue nada fácil: Uno de los mejores clubes de Cantabria, su nombre, Bansander, solicitó mi llegada, y la elección no fue tan sencilla; tenía que elegir a mis amigos o emprender un nuevo camino y una nueva experiencia. Finalmente, decidí que lo mejor era un nuevo cambio y con doce años me marché.

Allí los compañeros eran muy diferentes, no por su forma de ser, sino por su forma de jugar. Me di cuenta de que aquel equipo era de otro nivel y que debía esforzarme mucho más. Al acabar ese año, había aprendido casi lo mismo o más que durante los anteriores nueve años que llevaba jugando al futbol, pero desafortunadamente esta experiencia duró muy poco; ese mismo año se acabó, pero conseguí nuevos amigos y formarme más como jugador. Nadie lo esperaba, el destino quiso que volviese a casa, que volviese al equipo donde había comenzado esta larga historia. Todo el mundo se puso muy contento, volvía a casa un gran amigo y un gran jugador para poder ayudar lo máximo posible.

Tenía aún trece años y ya había vivido “en lo deportivo” más de lo esperado. Hasta los dieciséis años estuve jugando en este club, pero no con mis amigos de la infancia, sino con chavales que eran mayores que yo y como era de suponer, aun aprendí mucho más de lo que sabía. El último año, fuimos a un torneo a Palencia, allí ganamos a mi ex equipo, el Bansander, y llegamos a la final, que desafortunadamente perdimos 2-1 por dos errores que cometimos.

Pensé que aquí podría acabar mi aventura, pero nuevamente un nuevo equipo consiguió contactar conmigo. Éste era el Nueva Montaña. Realmente me moría de ganas por ir, pero había un factor que me echaba atrás y ése eran los amigos. Nuevamente tenía que tomar una decisión.

Acepté, actualmente sigo jugando en este club, y aunque parezca mentira, justo al final han llegado los mejores momentos. Siempre he jugado en las mejores categorías que hay del futbol-base y con este club llegué a jugar durante dos años en la Liga Nacional. También he ganado cuatro trofeos, y a día de hoy, mis compañeros son los amigos con los que paso la mayor parte de mi tiempo libre.

Hasta aquí ha llegado mi historia, mis decisiones no sé si han sido las mejores, pero durante estos dieciséis años he tenido unos sentimientos que nunca cambiaría y que siempre quedarán marcados en mi vida. No sé qué puede depararme el futuro, pero después de entrenamientos, partidos y experiencias, todo apunta a que el 2019 ha sido y será el último año en que disfrute, como he hecho desde pequeño.

 

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