Pérdida léxica

Por Miguel Calderón, alumno de SMR 1º

La sociedad nos vuelve tontos

A día de hoy, la RAE se ha vuelto la RAP (Real academia de paletos), no entiendo cómo ha podido involucionar tanto el castellano, hasta el punto de que una institución de tal magnitud como es la RAE acepte palabras como “cocreta” o “almondiga”; se supone que las generaciones venideras tienen que superar a las pasadas, pero simplemente estamos escupiendo a la cara a nuestros abuelos y padres con el lenguaje que usamos. Palabras como “bravata” ya ni significado se le encuentra en nuestra generación, la verdad es que poca esperanza tengo a que nuestras palabras de antaño sigan en un futuro usándose, aunque sea una ínfima parte de lo que se usaron en sus días álgidos.

Hoy, la globalización ha generado que usemos anglicismos, pero el usar esos anglicismos genera que olvidemos nuestro idioma. Actualmente, las palabras más escuchadas, tales como “twit”, “follower” o “like”, un chaval o una chavala de 16 años las entienden, pero la gente mayor no sabe ni a qué nos referimos; no veo mal que usemos anglicismos, pero tampoco veo bien que nos olvidemos de nuestro idioma, y es lo que estamos generando: no escucho gente que para referirse a que alguien se encasille use el término “enroque”, ni escucho a los jóvenes decir “enfado”, sino “chinado”, pero es que “chinar” también significa quemar algo con la ceniza de un cigarro.

Nuestro idioma no es fácil debido a las conjugaciones de los verbos, así que es difícil de aprender, pero con palabras como ésas, se vuelve más escabroso dominarlo medianamente bien, y si no tenemos una institución seria con el léxico que aclare qué está bien y mal utilizar…, además cada vez hay expresiones y muletillas más dispares, se pierden palabras porque son remplazadas por anglicismos y nadie le da importancia; al final acabaremos hablando como los indios americanos al comienzo “yo follow tu”, no sabremos comunicar nada concreto, diremos palabras sueltas para transmitir un mensaje con pérdidas graves de información.

Los idiomas están vivos porque no todos nos expresamos igual, y no todos tenemos acceso a una educación que nos enseñe a comunicarnos en condiciones óptimas, por eso sufren cambios naturales, pero cada vez le estamos añadiendo más palabras inventadas que no le hacen ningún favor, solo lo destruyen porque suplantan el significado de palabras ya existentes.

No sé cómo acabará el castellano cuando yo ya no deambule por estos lares, pero estoy seguro de que ya no será ni parecido al que se hablaba cuando yo nací. Me amoldaré a la evolución léxica, no me quedan más narices que hacerlo “reciclarse o morir”, pero sé que a mis retoños, si algún día tengo, les enseñaré orgulloso el lenguaje que yo usaba cuando era un adolescente. Yo no soy un erudito del castellano ni mucho menos, pero sé que hay cosas que no hay que perder y la más importante es la capacidad de comunicación y para comunicarse, se necesita hablar el mismo idioma. Sin embargo, si seguimos así, cada uno hablará a su modo y nadie se entenderá con nadie.

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