Alas sombrías

Por Diego Morón, alumno de IO 1º. Cuarto Premio.

Almas muertas en cuerpos vivos

 

Una vez existieron dos ángeles, se llevaban muy bien y en el cielo siempre estaban juntos, compartían momentos inolvidables y lograban hazañas increíbles, según muchos eran los más queridos de Dios y ellos estaban orgullosos de que la gente les valorase. Gazeal era el ángel más tranquilo y más implicado en Diego Moronhacer el bien y ayudar a los demás cuando éstos tenían alguna duda, mientras que el otro ángel llamado Marcial, era más activo y solía gastar alguna broma a los demás ángeles, pero aun así era atento y serio cuando tenía que hacer su deber. Ellos eran increíbles juntos pero… Por separado eran muy diferentes.

Al igual que todos los años en el cielo se preparaba una gran fiesta y se entregaba el premio al mejor del año, siempre le habían ganado Gazeal y Marcial pero ese día cambió todo…

Nada más empezar el día Gazeal se fue a trabajar como cualquier otro, al igual que Marcial. Siempre quedaban en un parque que estaba junto al lugar en donde trabajaban para hablar sobre como planearían la jornada, pero claro ese día era diferente, era la gran fiesta de los cielos y deberían estar nerviosos. Sin embargo, Marcial estaba mucho más relajado, es más el exclamó:

– ¡Gazeal, relájate, sabes perfectamente que ganaremos este año nunca hemos perdido. Es más, hemos trabajado como ninguno!

– Lo sé Marcial pero es diferente, es una sensación rara veo que va a pasar algo malo, lo intuyo pero seguramente sean nervios. ¿Me entiendes?

– Bueno, algo si te puedo llegar a entender pero, ¿qué puede llegar a pasar? somos los favoritos. Además, este año he tenido más tiempo para poder salir de fiesta y pasarlo bien, por una vez no estés nervioso disfruta Gazeal.

Gazeal se quedó más tiempo, al finalizar su jornada, para terminar el 100% de su trabajo y que así no se le acumulase. Mientras tanto, Marcial decidió irse ya que quería estar preparado para la fiesta final.

Cinco horas más tarde, comenzó a llegar la gente al gran salón, este se llenó de ángeles bastante conocidos, pero Gazeal seguía nervioso y nunca lo había estado, esperaba algo malo dentro de ese salón.

Marcial llegó con cinco amigos suyos esperando encontrar a Gazeal para juntarse con él. Pasó el tiempo y Marcial no le encontró. Supuso que se había quedado en casa y que llegaría en cualquier momento, de forma que decidió esperarle afuera, por si le llegaba a ver.

Pasaron los minutos, las horas… y no aparecía.

El miedo paralizó a Marcial quien hecho a correr hacia la casa de su amigo para saber que era realmente lo que estaba pasando esa noche.

No tardó nada en llegar a la casa de Gazeal, levantó la cabeza y vio las luces  encendidas.

Marcial llamó a Gazeal desde la calle, pero nadie se asomaba, así que decidió subir.

Rápidamente subió a su habitación y mientras gritaba su nombre hasta que…

– ¡Gazeal!, ¡Gazeal!, ¿Dónde estás?, ¡Queda muy poco para la entrega de premios y vamos a llegar tarde!

De pronto un sonido de una madera crujiendo alteró a Marcial e hizo que fuese en otra dirección en busca de su amigo.

– Marcial… Estoy aquí tranquilo no des más vueltas. – suspiró tristemente.

– Gazeal que te pasa estás aquí llorando y quedan minutos para recoger nuestro premio. ¿Vienes ya? – Pregunto Marcial algo nervioso.

– Enseguida voy… ve yendo tú, ya te cogeré.

– ¡No pienso irme sin ti llevo esperando a que vinieses alrededor de 3 horas, no sabes lo preocupado que me tenías! En serio, ven te lo vas a pasar bien no pienses en lo malo.

Al final Gazeal se animó a ir a la fiesta, aunque no estaba muy seguro de esa noche. Marcial, preparado para la fiesta animó un poco a su amigo, ya que él estaba seguro de que ganarían el premio.

Nada más llegar los dos a la fiesta observaron que ya estaban a punto de entregar los premios, irrumpieron en el salón intentado ser los más discretos posible y se acomodaron en una silla junto a unos de sus amigos.

Los que entregaban los premios eran dos ángeles superiores los cuales aparentaban mucha seguridad y nadie sería capaz de plantares cara. Pasaron los minutos y llegó el momento de su premio, Marcial bastante confiado se rio por la felicidad de ganar otro premio, mientras Gazeal estaba más nervioso de lo normal y atento a lo que podía pasar.

– Vamos a hacer entrega del premio al mejor trabajador del cielo, rogamos a los presentes que ocupan esta sala guardar silencio. Muchas gracias.

– El mejor trabajador es: ¡GAZEAL!

Todo el mundo aplaudió mientras que Marcial se levantó y gritó a pleno pulmón maldiciendo a todos los de la sala incluyendo a los ángeles más fuertes.

La gente muy alterada al ver tal estruendo salió de la sala corriendo, quedándose únicamente un grupo de cuatro ángeles y Gazeal.

A Marcial que sabía perfectamente que lo peor que se podía hacer era maldecir, le cambiaron el color de las alas a un rojizo tirando a negro muy parecido a la sangre y las plumas blancas como la nieve empezaron a romperse y caerse, comenzó a elevarse por el cielo de la sala mientras se convertía en un ser oscuro.

Gazeal no lo podía creer y mandaba a los ángeles que no le hicieran daño, pero éstos no le hicieron caso. Marcial cayó a un agujero oscuro semejante al infierno mientras reía, pues sobrepasaba los poderes divinos convirtiéndose en un ángel oscuro, lo más odiado en el mundo de los cielos.

Gazeal incrédulo sobre lo que estaba pasando grito a su antiguo amigo que volviese en sí y volviera a ser el mismo, pero ya era tarde, sumido en el odio y fuerza se convirtió en un ser maligno.

FIN…

 

 

 

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