Cantar de mio Clemente

Por Alberto Sánchez Bordas, alumno de GIAT 2

Las gestas de la poesía medieval supuestamente son anónimas y cantadas, pero si no se me da bien afinar y firmo este artículo, ¿seguirá siendo esto un intento de redactar una gesta épica, o es otra cosa?

Del origen de esta historia, el año desconozco.

El héroe distinguido ya del tiempo salió airoso. Tiempo ha, comenzose a creer de aquel que fuera lo suficiente venturoso como paAlberto Sánchez Bordas GIAT 2 12-02-2021 Cantar de mio Clementera dar justicia al mayor perverso, que uniría a todos los pueblos, y que estos le elogiarían en grueso.

Y es precisamente en aqueste momento que parte de Villaverde tal fulano, al que todos Don Clemente han llamado. Le califica el cuentista como fulano pues no conocía su nombre ni medio poblado, y aunque de eso hace ya un tanto las cosas asaz han cambiado.

La cabaña del gobernador era su morada y con todo el pueblo mediaba palabra, mas Don Clemente ya se daba cuenta que no era permanente esa su renta.

Pronto en su marcha es cuando Don Clemente alcanza, profundo en el camino de una entramada arbolada, una joven y amigable dama, la cual se cita como mera ciudadana. De dónde es tu gente, Don Clemente pregunta y aunque la bella dama no le responde, ésta de forma rábida le dice:

– ¡Mi nombre es Julia, mi señor Clemente y aunque me apena que olvide mi semblante

tras el bosque de Beña vivo, aún más adelante!-

Es en cuanto al cabo de muchos momentos y a lo que no se les opusieron otros que siguieron sus caminos ambos y separados.

Posteriormente Don Clemente llega al burgo de Mainar, y es allí donde aprende, en el mercado central, sobre una nueva guerra que está a punto de estallar. Confundido y estupefacto, empezó él a implorar

por información que le permitiera averiguar la raíz del próximo conflicto al que íbase a prestar.

Así pues, saber que no son ni una ni dos ni tres las facciones que de la contienda querían morder, son cuatro los diferentes reinos que en esta región conviven en desavenencia y pugnan por el poder.

En el frente norte, Geskala, de carácter montés.

A la diestra del mapa, Petraga y su profundo saber.

Nos, gracias al campo en Karrabria nos logramos mantener.

Al poniente Alavendia, por serendipia logró crecer.

Presto y sin demora, Don Clemente logra acaecer en zona de combate norteña y así contender junto a otros que así ansían Karrabria proteger. En aqueste momento Don Clemente va a conocer tal apuesto y mondo lancero, de nombre Nargís, si bien un tanto altanero. En luchas contra salvajes no tenía paralelo, mientras que Don Clemente le hizo servicio de armero aprendió tanto a bregar como a batirse en duelo.

Para el momento en el que la contienda culminó Don Clemente de esta manera aprendió ningún lado de aquesta guerra en realidad se benefició. Fue así como Don Clemente concluyó: – ¡Maldición, si quisiera pretender yo que esta riña algún propósito sirvió debiera encontrar de este pleito el actor

y sea yo mismo quien le dé colofón!-

Y así fue como Don Clemente captó con sus ideas y su amor por la región que él siempre amó, singulares compañías de todos los palos. Nargís fue el primero y que siempre le acompañó, luego vino Mastí, que de Geskala descendió como esclavo de guerra Don Clemente le salvó. Tras lo cual vino Amaranto, de Petraga acaeció y junto con él atrajo una entera legión. Más adelante el joven Beltrán al margen no quedó se unió a las filas del Don portando un gran ardor. A continuación y con una gran expectación les siguió desde Alavendia por toda la región el erudito Tojo, que con ellos todo compartió y fortaleció con sus consejos a toda la facción.

Mas aquí no acaba el relato de Don Clemente y de cómo logró unificar la nación, pues este no fue más que el comienzo de una nueva litigación.

Las hazañas de Don Clemente no cayeron en el olvido y por la casa regente de Karrabria, que los Sinde son fue el Don por todos los medios concurrido a otorgar sus servicios de buen agradecido.

¿Qué sería de Don Clemente y su sendero? Solamente su séquito y este relator conocen su paradero y como antaño tan modesto y pueril jornalero pasó a ser conocido como el más apto caballero.

 

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