Ojalá todo fuese tan fácil

Por Lucía Fernández Muguruza, alumna de SAD 1º

¿Será todo tan bonito y sencillo como imaginamos?

Lo saco de ahí como puedo, va borracho y yo estoy demasiado enfadada como para quedarme allí más tiempo.

-¿A onde te cress que me vasss a llevar?-me pregunta arrastrando las palabras.

-A casa, vas muy pedo y no estabas con gente que te convenga- no puedo evitar parecer autoritaria cuando lo digo.Lucía Fernández Muguruza SAD1 11-02-2021 Ojalá todo fuese tan fácil

-¡Suéltame, se ir yo solo! Además, desapareces 3 meses y te crees que puedes venir a decirme con quien debo, o no debo estar.- odio que me grite pero entiendo que lo haga, a pesar de estar enfadado también puedo ver que está dolido.

-Lo siento, tienes razón no soy quién para decirte nada pero por favor vayamos a casa y te explicaré porque me fui.- mi voz tiene un tono dulce y eso hace que el suavice el gesto.

-No quiero que me expliques nada, te di la oportunidad durante estos tres meses, te llamé mil veces y no cogiste ninguna, te envíe también mil mensajes y los ignoraste. Y ahora vienes aquí y me pides que vayamos a casa, a mi casa.- hace hincapié en ese “mi”.

Tiro un poco de él y consigo que se ponga a andar mientras sigue chillándome, no lo escucho porque en mi cabeza está retumbando ese “a mi casa”. Es nuestra, construimos todo un mundo en ella. Aun recuerdo cuando me levantaba todas las mañanas con él a mi lado, cuando nos duchábamos juntos antes de ir a trabajar, llegaba de la oficina cansada y me esperaba con la comida ya hecha, los masajes tan maravillosos que hace, tanto en la espalda como en…

-¡Joder!- me acabo de chocar con algo que me ha sacado de mis pensamientos.

Miro y es Noah que se ha plantado delante de mí. Aunque tiene una expresión seria parece estar mucho más calmado.

-Ya estamos.

-Déjame pasar, por favor.- pongo cara de bebé y el intenta no sonreír. Siempre le pareció un gesto tierno.

-Solo un rato para que me cuentes porque te fuiste sin darme explicación alguna.

Al entrar veo que tiene todo desordenado, nuestras fotos están boca abajo y una está rota. Sé que es normal pero no puedo evitar que me duela. Tiene ropa sucia por todas partes y se nota que hace tiempo que no limpia.

-Siento el desorden- baja la vista, se puede ver la vergüenza en su expresión.

Aparto un par de cosas del sofá para poder sentarnos a hablar, se sienta cerca de mí, cosa que me sorprende bastante.

-Bueno pues empieza a contarme, soy todo oídos.-

Le cuento todo con detalles. Me fui porque tenía miedo de lo que llego a sentir por él, me he enamorado perdidamente y aunque no me guste decirlo él es mi mundo y tiene el poder de destruirme en cualquier momento y cuando me fui pensé que con el tiempo se me pasaría pero ya vi que no así que tenía que volver para recuperarlo como fuese. Suena egoísta querer tenerlo de nuevo cuando lo dejé sin avisar, sin darle la oportunidad de hablar conmigo o despedirse.

-Eres tonta- me quedo sorprendida por lo que acaba de decirme después de lo que le he contado.

-Gracias, yo me abro contigo y ¿eso es lo único que tienes para decirme?- por mi expresión se nota que estoy molesta.

-Eres tonta porque no me lo dijiste antes, podríamos haberlo hablado. Yo nunca te haría daño y lo sabes- me mira con cara tierna. Es el chico más guapo que he visto nunca.

Se hace un silencio de treinta segundos que parecen una eternidad. Estoy pensando en que decir cuando salta:

-Te amo, no sabes cuánto te he echado de menos.- su voz es suave y me mira esperando una respuesta.

-¿De verdad?, pensé que no querrías verme y que me odiarías- hago una breve pausa y trago saliva: –Yo también te he echado muchísimo de menos, no he parado de pensar ni un segundo en ti y…- antes de que pueda terminar la frase, me coge de la cintura y me pone encima de él.

-¿Qué haces? Los dos sabemos como acaba esto y no quiero hacerlo ahora, estas borracho- me calla con la mano.

-Cris, por favor. Necesito olvidarme de todo y enfadándome contigo y hablando se me ha pasado un poco, solo estoy achispado.

Lo miro a los ojos y veo ese brillo que tanto he extrañado ver, es tan fácil ver cuando lo desea de verdad.

Se me acerca al oído y me susurra:-Te necesito-

 Cuando oigo esas palabras salir de su boca no puedo evitar cogerle de la camiseta y pegar mi boca a la suya. Es un beso intenso, húmedo y caliente pero tan dulce a la vez. Su boca tiene un ligero sabor a tequila con menta, al sentir ese sabor mi mente va a cuando le he encontrado en la discoteca bailando con la zorra de Elena. ¿La habrá besado?, ¿habrán estado saliendo mientras yo no estaba? o peor, ¿se la habrá follado en este tiempo? Me niego a pensar en que ha podido tocarlo, no joder, es mío. En ese momento me invade la inseguridad y necesito saber que es mío.

Me restriego contra su entrepierna y el responde con un suave gemido, me acerco a su cuello, lo beso y succiono. Me agarra fuerte de las caderas mientras las muevo, la noto dura y la agarro con la mano, el sofoca un grito de sorpresa y sonríe. Le desabrocho el pantalón y empiezo a acariciarla por encima del calzoncillo, me besa y ahoga un gemido en mi boca.

-Podría correrme solo con que siguieras haciendo eso- su respiración es agitada, tiene las pupilas dilatas y los labios hinchados por los besos.

Me empieza a subir el vestido y cuando me lo va a quitar separa sus labios y yo hago un pequeño quejido y aprovecho que se ha separado para quitarle la camiseta. Cuando me quiero dar cuenta estamos los dos desnudos en el sofá y el encima de mí.

-Cris…-susurra, la voz suena un poco distinta.

-¿Noah?, ¿Noah…?- se desvanece.

-¡Cris, despierta! ¡Vas a perder el avión!- es mi compañera de piso. Amy.

Ha sido todo un sueño, estoy un poco desubicada, parecía tan real.

-¡Venga levántate de una vez!- Amy no para de gritarme que me de prisa pero no tengo fuerzas, no paro de pensar si de verdad Noah me estará esperando y me seguirá queriendo tanto como soñé esta noche.

 

 

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