Crisis de Europa

Setenta años después del desembarco en Normandía, Francia, en plena crisis moral, acoge en sus playas la conmemoración del evento

 

Cada 10 años, se celebra en las playas de La Manche y el Calvados de Francia la conmemoración del coraje y sacrificio demostrados por los soldados americanos, británicos y canadienses durante la Segunda Guerra Mundial, sin los cuales Europa no sería una tierra de paz y reconciliación. Este año, esta referencia histórica tendrá probablemente un sabor nostálgico y mucha preocupación. La nostalgia se siente sobre todo entre los veteranos que, por razones estrictamente biológicas, son cada vez menos. En cuanto a la preocupación, ésta procede de lo que acaba de producirse en Europa y, en particular en Francia, en las últimas elecciones europeas del 25 de mayo donde el partido de extrema derecha, el Front National, ganó las elecciones con mucha Gael 1ventaja sobre los demás partidos.

 

Hace diez años, se celebraba en las playas de Normandía el renacimiento de Europa. Por primera vez, Alemania se había unido a las conmemoraciones y Los enemigos de ayer se habían convertido en los mejores aliados de hoy, una complicidad que se había puesto de manifiesto en sus posiciones comunes en la guerra de Irak. Ironía de la historia: era el liberador el que parecía casi aislado, y esa América tan noble y generosa la que comprometía su imagen en unas aventuras militares dudosas.

 

Pero a la vista de los últimos acontecimientos, podemos preguntarnos si, en 2014, Europa sigue siendo Europa. ¿Su modelo no estará cediendo a los golpes de la crisis económica y a la mediocridad general de sus élites políticas? América tampoco sigue siendo América; es como si en su relación con Europa, hubiera dado lo mejor de ella con el excepcional coraje de junio de 1944 y la generosidad iluminada del Plan Marshall. En cuanto a Rusia, lógicamente presente en las conmemoraciones, también parece estar soñando que ha vuelto a ser la URSS y en consecuencia, muestra la imagen de un imperio ambicioso con sed de conquista.

 

Y con respecto al país anfitrión de las ceremonias, Francia, ¿no será éste el más enfermo de todos? Las amenazas sobre su libertad no vienen esta vez del exterior, como antaño cuando la Alemania de Hitler la invadió. Ahora es la duda la que parece poseerla; presa de sus demonios internos, parece dispuesta a capitular delante del “partido del miedo”, encarnado en la personalidad sonriente de Marine Le Pen. Frente a esta amenaza bien real, que pone en duda los valores vigentesGael 2 durante todos estos años, la salvación no podrá venir del exterior, sólo Francia puede encontrar en ella los recursos necesarios para no rendirse a este desafío moral, sin duda el más grave contra el que tiene que enfrentarse desde el fin de la 2ª Guerra Mundial.

 

En la semana de  conmemoración del 70 aniversario del D-Day, el azar del calendario nos invita a reencontrarnos y a retomar los valores que nos definen esencialmente  frente al riesgo de huida

hacia delante y hacia lo desconocido, que es lo más parecido a una huida hacia atrás.

 

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