La comisión de apertura

Una de las decisiones más importantes de nuestra vida es la compra de una vivienda. Aunque en los momentos actuales no sea ésta la mayor de las preocupaciones de la mayoría de españoles, no debemos dejarla de lado 

 

Uno de los “brotes verdes” que nos anunciará el final de este periodo crítico será, con toda seguridad, la reactivación amedrano-150x150del mercado de la vivienda y con él, el crecimiento de las hipotecas.

 

Pues bien, cuando esto llegue y tengamos que elegir una hipoteca con la que financiar nuestra compra, deberemos seleccionar la mejor y para ello, no sólo deberemos fijarnos en el tipo de interés o en un diferencial sobre el Euribor lo más pequeño posible, sino que deberemos prestar un especial interés en analizar el tema de las comisiones.

 

Aunque existen algunas entidades financieras que nos dicen que no cobran comisiones de servicio, debemos preguntar si las hipotecas están exentas de todas. Y es que comisiones hay muchas y de muchos tipos: de estudio, de apertura, por modificación de condiciones o por cambios de garantías, por amortización anticipada parcial, por compensación por desistimiento y compensación por riesgo de interés, por cancelación, por subrogación, por… seguro que me olvido de algunas más.

 

Cómo tratarlas todas ellas sería muy extenso para este artículo, así que me voy a centrar en la primera,  en la comisión de apertura, que además está presente en la mayoría de las hipotecas.  Como su propio nombre indica, se refiere al dinero que debemos pagar en el momento de la firma de la hipoteca, además de otros gastos que las cajas de ahorros y los bancos nos endosan por los trámites que lleva aparejada esta operación financiera.

 Antonio M

Esta comisión aparece contemplada en el contrato de préstamo no como una cuantía en euros, sino como un porcentaje sobre la cantidad prestada, que además, debe realizarse de una sola vez. Dicho porcentaje está regulado por el Banco de España con una serie de límites para evitar abusos: así, en el caso de los préstamos hipotecarios de hasta 150.253,03 €, no nos podrán aplicar los gastos de estudio.

 

Hasta ahora, o mejor dicho, hasta el 2008 muchas entidades optaron por eliminar la comisión de apertura o cuando menos, negociarla con el cliente (hoy todavía son muchas las que siguen haciéndolo).  Sin embargo, con las actuales restricciones del crédito, mucho me temo que vuelva a resurgir, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de un porcentaje para nada despreciable. Estamos hablando de una cifra entre el 1% y el 4% sobre el valor del préstamo formalizado; por ejemplo, para un préstamo tipo de 120.000 €, estos porcentajes se traducirían en 1.200 € y 4.800 € respectivamente, cantidades que por sí solas evidencian la conveniencia de negociar con la entidad la reducción de esta comisión, o mejor aún, su supresión.

 

Hoy en día tenemos la suerte de contar con Internet.  Para este propósito se trata de una herramienta de información inestimable que nos ayuda a conocer y evaluar las diferentes ofertas así como las condiciones que se ofrecen en el mercado y, de esta manera, poder hacer consultas y comparaciones.

 

 

 

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