El móvil, ¿responsable de todos los males?

La evolución de los medios de comunicación está, hoy en día, en una dinámica irreversible. La del teléfono móvil ha sido de tal magnitud, que ha llegado a todos los niveles de la sociedad y se ha impuesto como el medio de comunicación más utilizado, pero… ¿también el mejor utilizado?

 

Los smartphones hacen que las comunicaciones a distancia sean casi inmediatas, hasta el punto de que el uso del teléfono nos hace olvidar, a veces, las reglas básicas Gaëlde cortesía –  no sólo en el ámbito privado –. Según un estudio realizado en septiembre por Debrett’s, una página web británica especializada en los buenos modales, el 77% de las personas interrogadas consideran que, en 20 años, las capacidades para comportarse en sociedad se han deteriorado y el 72% opina que los móviles son el principal culpable.

 

Por favorecer la inmediatez, los medios de comunicación modernos como los sms, emails, tuits o mensajes a través de aplicaciones de mensajería como el “Whatsapp” hacen perder de vista las reglas elementales de cortesía. En efecto, ¿quién no ha estado nunca en una mesa con amigos que están chateando con otras personas a la vez que están contigo? Una sensación desagradable ¿verdad? De hecho, ¿os habéis fijado que una de las primeras cosas que dejamos sobre una mesa, incluso antes de dejar la chaqueta, es el teléfono móvil? Desde mi punto de ver es la prueba de la importancia de este aparato en nuestras vidas.

 

No obstante podríamos preguntarnos si esto no resulta un poco exagerado y si hemos entrado en una sociedad de incivismo debido a un mal uso de este dispositivo. En efecto, la comunicación está basada en el respeto del otro. Los instrumentos de comunicación a distancia –eliminando de facto al interlocutor presente físicamente– incitan a tener en cuenta solamente al locutor y no al interlocutor.

 

Por otra parte, el hecho de que las nuevas tecnologías estén disponibles 24 horas al día, favorece su uso en todas partes, incluso en la vida profesional, llegando a imponerse lo personal sobre lo profesional; esta familiaridad del uso del móvil o, más bien, de las redes sociales y medios de comunicación a través del teléfono móvil puede llegar a tener un efecto nefasto en el mundo profesional y llegar a  perjudicar directamente la rentabilidad del empleado o su relación con los compañeros. De hecho, ya se ha visto en algunas empresas carteles que prohiben el uso del teléfono móvil personal durante las horas de trabajo (demostrándose así los abusos con él cometidos por determinados empleados).

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Otro punto negativo que puede derivarse de su mala utilización está relacionado con los efectos que ocasiona sobre la ortografía; existen varias teorías al respecto y, personalmente, creo que los sms, y ahora, las aplicaciones de mensajería rápida, han “maltratado” la ortografía. Bien porque haya un número máximo de caracteres en los sms o  bien porque prevalezca a menudo el mensaje sobre su forma, los jovenes –que son los que más usan este tipo de comunicación– han inventado unas reglas ortográficas para escribir de forma abreviada que han hecho extensivas a otros medios y que, a mi juicio, son auténticas aberraciones, sobre todo cuando se encuentran, por ejemplo, en escritos escolares, blogs, etc. donde se debería cuidar tanto el mensaje como la forma del mismo.

 

En conclusión, podríamos preguntarnos si el teléfono móvil es el verdadero responsable de todos estos males. Yo diría que no. ¿Por qué?, ¿qué tiene de malo el móvil si, por el contrario, nos facilita la vida? Sin embargo, no puedo ser tan indulgente con los que lo usan, que, creo, son culpables de no saber utilizar esta herramienta de forma adecuada.

 

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