¿Cómo enseñamos?

Nadie como los profesores de FP conocen las verdaderas debilidades de la educación española. Décadas dentro de este sistema, primero como estudiante y posteriormente como profesora, me han llevado a replantearme el modo de impartir mis clases

 

Estamos ante la enésima reforma del sistema educativo español y con ella, una vez más, se trata supuestamente de enmendar errores, corregir Natalia-150x150deficiencias y avanzar en la buena dirección ¿Qué falla en nuestras aulas? ¿Por qué los resultados de los alumnos no son todo lo buenos que podríamos esperar en las evaluaciones externas que publica siempre el informe PISA?

 

La teoría y los enunciados de los libros de texto deben ceder protagonismo a la observación de la realidad y a la resolución de problemas prácticos. Es una opinión personal, pero pienso que a nuestros alumnos les enseñamos a resolver “problemas teóricos” a través de los enunciados, no a través de los problemas cotidianos a los van a tener que hacer frente cuando salgan al mercado laboral.

 

A modo de ejemplo, para tratar de comprender lo expuesto anteriormente, a continuación os comento lo que me sucede en el aula año tras año cuando me toca impartir el tema de volúmenes en Formación Profesional Básica (anteriormente PCPI): tras explicar el tema y dar todas las fórmulas correspondientes, los alumnos son capaces de resolver los problemas teórico-prácticos expuestos en la unidad y no tienen dificultad a la hora de calcular el volumen de cualquier objeto –ya que todos los libros de texto nos enseñan cuáles son los pasos teóricos a seguir para llegar a la solución final–, pero por el contrario, si después de los contenidos teóricos les entregas directamente cualquier objeto físico, ya sea un prisma, un cilindro o una esfera, y les pides que calculen su volumen, ¡están perdidos! Están tan acostumbrados a trabajar a partir de un enunciado en el que se suministran todos los datos necesarios para solucionar la cuestión planteada, que no son capaces de visualizarlo en la vida real y en consecuencia, la tarea aprendida simplemente ha consistido en saber rebuscar esos datos en el enunciado y usarlos adecuadamente.

 

Les tenemos tan acostumbrados al papel, que se nos olvida cuál es nuestro objetivo final. Los problemas reales nunca tienen enunciado, así que es labor del docente saber plantear correctamenteNatalia 1 - copia los ejercicios, decidir qué información hace falta para su resolución, buscar la respuesta y, una vez que la tienes, analizarla críticamente para comprobar si el resultado es coherente.

 

¿Qué hacer entonces? Probablemente, los profesores deberíamos reflexionar sobre nuestro trabajo, preguntarnos lo que hacemos y lo que enseñamos y avanzar en la dirección correcta, que no es otra que intentar que nuestros alumnos adquieran las destrezas propias de su profesión aplicada a su vida cotidiana. Para ello quizá haya que dejar en el camino el recurso de los libros de texto como fuente fundamental del conocimiento y fijarnos más en lo que proporciona el verdadero conocimiento.

 

Comments on this post

  1. Isabel said on 11/02/2015 at 6:17 pm

    Totalmente de acuerdo Natalia, gran artículo.

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