¿Les afectan, a los escolares y profesores, los períodos de vacaciones?

Las vacaciones de Navidad para los escolares son especiales, principalmente para los más pequeños. Siempre se dice que están llenas de magia e ilusión ya que la rutina cambia totalmente, se comen cosas diferentes y las obligaciones de sus colegios, en la mayoría de los casos, si no desaparecen, quedan en un lugar muy secundario

 

Para los niños mayores o adolescentes también son especiales estas vacaciones y, aunque sus peticiones son diferentes o quizá más caras –si hablamos de sus gustos por determinados regalos–, la ilusión se conserva y la vida olga (1)se ve de diferente manera. Es un sentimiento algo difícil de describir; hay obligaciones familiares y sociales que se cumplen con más satisfacción, aunque a veces salgan a flote problemas que no deberían dirimirse especialmente en estas fechas, ¡ya estará el resto del año para tal fin!

 

Pero volviendo al tema del cambio de vida en los niños, sería interesante pensar que hay que ayudarles a volver a la tranquilidad y darles mensajes positivos. Los adultos vuelven a su actividad diaria y tenemos que pensar en lo que se puede hacer para favorecer la vuelta a la rutina de los más pequeños. Técnicamente se recomiendan actuaciones como las siguientes:

  • Procurar que unos días antes del final de las vacaciones, los niños vayan volviendo a sus horarios y rutina habituales, aunque teniendo en cuenta que los Reyes Magos vienen el 6 de enero y la actividad comienza el 8, esto les supone un esfuerzo.
  • Motivarles con frases especiales para crearles ganas de volver al cole, por lo menos uno o dos días antes.
  • La noche antes de empezar, procurar que cenen pronto, que se vayan a tiempo a la cama y que tomen un baño relajante.
  • El día de la vuelta al cole, aunque les cueste levantarse, darles más tiempo para que se preparen sin que las prisas les alteren.
  • A la salida del cole, dejarles rato de esparcimiento antes de realizar alguna tarea concreta.
  • Poco a poco se irá aumentando el ritmo hasta que recobren los hábitos adquiridos antes de las vacaciones y  por tanto, que los niños se centren de nuevo.

En cuanto a la actitud del profesor –quien también tiene que intervenir para favorecer al niño–, ésta consiste generalmente en programar una primera jornada con menor presión para permitir que losolga (2) pequeños cuenten sus vacaciones, los regalos que han recibido, etc. pero no más, después de este primer día, en el que será misión imposible hacer que se centren, volverá la actividad normal. El mismo profesor será quien se haga cargo de hacer ver a los niños que el período vacacional ha terminado y las emociones también y que es necesario empezar el nuevo trimestre con todas las obligaciones para todos.

 

No cambia mucho el panorama con los adolescentes y los no muy adolescentes; hay que marcar un ritmo y hacer que el trimestre empiece con la mayor normalidad posible. Para estos jóvenes y también para los profesores  existen pautas interesantes como:

  • Mirar las cosas con entusiasmo, de forma optimista.
  • Dormir y descansar bien los días anteriores.
  • Organizar con tiempo los trabajos pendientes y programar metas.
  • Hacer algún ejercicio físico.
  • Regresar a la rutina unos días antes para que sea menos brusco el cambio.
  • Pensar que solamente depende de cada uno la visión optimista de la realidad que hay que afrontar.

 

 

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