El arte de convertirse en memo

Una vez más me veo en la obligación de sacar a relucir el aspecto menos tecnológico de la tecnología y centrarme más en la parte personal de la misma, o lo que es lo mismo, cómo el usuario interactúa con la tecnología y viceversa. En resumen, cómo poco a poco nos vamos haciendo más y más memos

 

Hay una frase tremendamente afortunada que reza algo así como: “la tecnología nos acerca a aquellos que están lejos y nos aleja de aquellos sergio-ibanez-150x135que tenemos cerca” y todos hemos podido constatar la certeza de la misma cuando nos topamos con grupos de adolescentes que no se miran a la cara porque están todos escribiendo en el Whatsapp, en ocasiones en los mismos grupos a los que pertenecen algunos de los allí presentes.

 

Estas Navidades han sido el momento perfecto para comprobar este fenómeno. Seguro que todos nosotros hemos tenido a la mesa al “cuñao” de turno incapaz de descolgarse del Smartphone por un momento, recibiendo y comentando todo tipo de gracietas alusivas a las campanadas, al rosco o al pequeño Nicolás; o a la quinceañera que, una vez entra por la puerta, reparte los obligados besos a los abuelos y no vuelve a dirigir la palabra a nadie el resto del día para únicamente mirar abstraída la pantalla del dispositivo, alejada de toda actividad navideña y familiar, por considerarlas una ordinariez pasada de moda.

 

Como tantas veces, me vienen a la cabeza esos personajes habituales de mi pueblo, al que siempre pongo de ejemplo por aquello de empezar por lo más cercano. Espero que no se ofendan conmigo, en realidad, no hay más o menos que en cualquier otro, pero son los que conozco de primera mano y a quienes observo cómo se comportan en su hábitat, tal cual hacía FélixSIO2 Rodríguez de la Fuente con el lobo ibérico. Me refiero a esa gente que – de la misma manera que Pizarro impresionaba a indígenas con un espejo y unos abalorios – cuando observa a niños con el Smartphone o la tableta, se impresiona y enorgullece de las cosas que son capaces de hacer y de cómo manejan la tecnología y las cosas modernas de la vida  sin recapacitar en que otros valores y habilidades  se están dejando de adquirir o incluso se están perdiendo.

 

El caso es que algo pasa con la tecnología. Nunca hemos evolucionado tanto como ahora y, sin embargo, nunca hemos resultado tan paletos como ahora. De hecho, coloca una vulgar pantalla de doscientos euros en un coche de treinta o cuarenta mil y será suficiente argumento de venta para impresionar al cliente que entra por la puerta –otra vez el indígena con el espejo–. Nadie reparará en si el motor es tantos o cuantos cilindros suaves como la seda, si los materiales son de una u otra calidad o si los frenos o amortiguadores son más potentes y estables o menos y, por tanto, mucho másSIO3 seguro. Lo que realmente mola es la pantalla táctil que incorpora y si se puede poner la música del móvil por bluetooth.

 

Históricamente, he pasado la Nochevieja en casa, pero este año fui a hacerlo a Londres. Trafalgar Square hasta la bandera de gente de todas partes del mundo a la espera de que el Big Ben reprodujese la sintonía que precede a los doce tonos que dan paso al nuevo año. Para mi sorpresa, cuando terminan las campanadas, no se produce una gran algarabía, celebración o muestra de júbilo. Casi nadie estaba disfrutando el momento. Todo el mundo estaba brazos en alto grabando el momento con su dispositivo móvil, gran parte de ellos usando el accesorio de moda, el palo para “selfies”. A partir de ahora, aun estando presentes, lo veremos todo en diferido.

Lo dicho: memos del todo.

 

Comments on this post

  1. Fernando Noreña said on 26/02/2015 at 6:20 pm

    Cuánta razón llevas. Solo espero que no tengas ningún problema con tanta lumbrera que circula por ahí.

  2. Noelia Sainz said on 27/02/2015 at 12:18 pm

    No estoy de acuerdo Sergio, aunque hoy en día los móviles son como una droga pero a su vez un gran paso para socializar al mundo miles de cosas, también te comunico que entiendo plenamente tu postura de profesor y que cueste dar las clases cuando más de media clase no te presta atención por los móviles. También te digo que los móviles son una moda más, y como todas las modas acabará pasando.

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