Gran lección de marketing

Hay empresas que crean tal expectación con sus nuevos productos, que la sociedad, en general, le hacemos la publicidad gratis

 

Todos sabemos que las marcas de equipaciones deportivas se gastan un verdadero “pastizal” en pagar a las estrellas mediáticas para ADiez 1que colaboren en su publicidad. Como ejemplo, podemos observar cómo Nike pagó a 14 futbolistas un total de 600 millones de dólares por colaborar en un vídeo promocional con vistas al Mundial de fútbol de 2014.

 

También es sobradamente sabido que la marca ha rentabilizado con creces el gasto realizado. Normalmente las empresas corren riesgos cuando apuestan por una inversión muy elevada en publicidad – no es el caso de esta empresa de ropa deportiva que, salvo un cataclismo, tiene un 99,999% de  posibilidades de obtener grandes beneficios derivados de una espectacular campaña publicitaria –. Tenemos que tener en cuenta que este dinero es solamente  el pago realizado a los jugadores y que a esto hay que sumar la grabación del spot y el pago a los medios de comunicación por exhibir el mencionado vídeo en las horas de mayor audiencia.

 

La gran lección de marketing nos la ha dado Apple: Decide lanzar un reloj que goza de las nuevas tecnologías en comunicación y para ello, sólo tiene que anunciar su nuevo producto a un precio de 17.000 dólares. El evento fue cubierto por medios de comunicación especializados en nuevas tecnologías, así como por revistas de moda, blogs, periódicos, sitios web y hasta noticiarios de la tele. El exorbitante precio del “relojito”, montado en una caja de oro, causó interés en todos los sectores de la población pues Apple es “la Reina” para aparentar estatus y en esta edición, el reloj fue “la joya de la corona”.

 

La marca de la manzana mostró a los medios de comunicación el proceso de fabricación con una serie de vídeos y fotografías de gran calidad, los cuales reflejan con gran detalle el diseño y constituyen el único material oficial del producto. Además Apple sabe que todo el mundo usará este material para cubrir la noticia y aquí reside su éxito publicitario: valiéndose de dicho material, todos harán publicidad gratuita de su nuevo artilugio.

 

Con Apple Watch Edition, Apple ha llamado la atención del mercado de la moda y de la alta costura debido a que ya no sólo hace los teléfonos para la clase media-alta, sino que también fabrica los adornos para esa parte de la sociedad que puede gastar miles de dólares en un brazalete. Este detalle hará que las revistas del ramo saquen en sus portadas a “famosos” luciendo su nueva adquisición de 17.000 dólares, lo que posicionará más el producto como algo deseable por aquellos que se puedan gastar una suma de dinero tan importante sólo para mostrar su estatus social. No hay que olvidar que como la mayoría de los aparatos basados en las nuevas tecnologías, su software y su mecanismo se quedarán obsoletos en menos de cinco años y que su batería tiene una carga útil de 18 horas. También es digno de reseñar que existe otro modelo de acero, exactamente igual, cuyo  precio oscila alrededor de los 350 dólares y cuya única diferencia con respecto al primero es el metal con el que se ha fabricado la caja – hasta la pulsera, fabricada en plástico, es la misma –. Este detalle a la compañía de la manzana no le importa porque sabe que el consumidor percibirá el modelo súper caro como de mucha más calidad y por ello lo utilizará de reclamo y como algo deseable por el gran público. Así, el público visitará la tienda Apple para babear en el mostrador donde está el Apple Watch de 17.000 dólares mientras pasa su tarjeta de crédito para comprar la versión Sport de 350.

 

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