Inspiración

Por David Romano Ferrer, alumno del ciclo SMR 2ºB

 

 

Todos buscamos inspiración en cada momento de nuestra vida. Pero ¿sabemos encontrarla?

 

Hoy quiero contarte una historia. La historia de una persona que, perfectamente, podrías ser tú. Llevo mucho tiempo acompañándole,David Romano 1 recibiendo no precisamente agradecimientos. Pero bueno, es mejor que compruebes por ti mismo todo esto. La historia comienza con él, diciéndome lo siguiente:

 

– Hola, ¿cómo estás? Llegó el día, un año más. Aquí me encuentro sentado frente al todopoderoso ordenador, buscando una idea sobre la que escribir. ¿Qué crees que debería hacer? ¿Quizá otro artículo de opinión? Creo que resultaría poco original. ¿Por qué no otra historia?, ¿algo así como una pequeña novela? Demasiado para mí, no me considero a la altura.

 

Una vez más, me encuentro buscando eso que hay quien lo llama “musa”. Yo soy de llamar a las cosas por su nombre, y lo que busco se llama “inspiración”. ¿De dónde viene la inspiración? Es más, ¿a dónde va? Porque si algo tengo claro es que hoy no está aquí. Dicen que está en todas partes, pero se esconde en todas ellas, así que está en mi mano buscarla y encontrarla. Creo que es el momento de salir a la calle y, quizá en la bahía pueda ser más difícil que ella (la inspiración) se esconda. Vamos allá, luego te cuento cómo fue.

 

La inspiración es un huésped que no visita de buena gana al perezoso.

Piotr Ilich Tchaikovski

 

Ya he vuelto. Reamente tengo mucha suerte de poder vivir en esta bella ciudad, construida según la voluntad de lo más bonito que tenemos, el mar. Honestamente, creí que iba a encontrarme con ella allí, que sería una fuente de inspiración como siempre dicen los grandes artistas, pero he vuelto igual que vine, quizá con algo más de frío. Estar al lado del mar en pleno invierno no es la mejor idea.

 

¿Sabes? Creo que ella ya no me hace caso. Por alguna razón ha decidido abandonarme e irse con otras personas. Puede que mi soberbia haya tenido algo que ver; soy tan orgulloso, que no he sabido agradecerle nunca lo que ha hecho. Siempre estaba cuando se lo pedía y he sido tan egoísta, que es posible que ahora la haya perdido para siempre.

 

No sé qué hacer ahora. No me digas que me ponga a escribir. Sin ella, sin la inspiración, no tiene sentido siquiera mirar una hoja de papel esperando ser manchada de tinta al escribir alguno de mis sinsentidos. La verdad, creo que dejaré esto, sí, esto de escribir. ¿De qué sirve escribir sin inspiración? El reconocimiento de la gente que te lee está bien, es gratificante, pero si lo que escribo no me llena a mí, estoy seguro de que a ellos tampoco.

 

Creo que me voy a ir. No tiene sentido estar aquí hablando contigo. No te ofendas, pero estarás de acuerdo conmigo en que no me estás aportando nada. Sabes que mi casa es tu casa. Yo me voy, pero tú puedes irte cuando quieras. Ya nos veremos.

 

La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.

Pablo Picasso

 

Pero… ¿todavía estás aquí? Te dije que te fueras cuando quisieras, ¿no entendiste la indirecta? Insisto, es mejor que te vayas. Aquí pierdes el tiempo y haces que pierda el mío. ¿Qué dices?, ¿que me siente a escribir?, ¿no entiendes que no quiero? Ya no quiero hacer esto, me sentaré a apagar el ordenador.

 

Fíjate, ahora que miro el documento abierto ¡veo que está todo escrito! Todo lo que he hablado contigo está aquí. ¿Cómo es posible? Alguien ha escrito esto y la verdad es que me gusta. Creo que voy a guardarlo. Pero… espera, no puedo usarlo como si fuese de mi autoría, estaría robando. Me gustaría poder saber quién lo ha escrito para agradecérselo y felicitarle por su talento. ¿Tú sabes quién ha sido? No, tú no sabes nada. Te limitas a estar ahí, mirándome y sin abrir la boca. La verdad es que ya me has cansado. Vete. Haz perder el tiempo a otro, yo tengo que buscar la dichosa inspiración.

 

Y ésta es la historia de cómo, una vez más, no se dio cuenta de que esa persona que estaba ahí, quien le escuchaba y le esperaba en casa, delante de ese documento abierto en el ordenador, frente a la hoja de papel que él decía que manchaba, quien le guiaba los dedos al escribir, era yo.

 

No me culpéis de seguir insistiendo. Sé que alguna vez se dará cuenta, igual que tú, de que tan sólo es necesaria un poco de humildad para poder hacer grandes cosas, cosas de las que sentirse orgulloso; desde escribir un pequeño artículo de opinión, hasta una gran novela. Espero que te des cuenta de que estoy en todas partes.

 

Un saludo,

 

INSPIRACIÓN

 

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