Mira cómo te corrigen que te cambiará la vida

El refuerzo positivo como herramienta educativa se muestra como un método efectivo y gratificante para todos los partícipes del proceso de aprendizaje

 

Leyendo la prensa del domingo, descubrí una reseña a un blog de una madre rusa que cambió la manera de educar a su hija, de corregir20151020_213120 los deberes más bien.Tatiana Ivanko, que así se llama la señora, es redactora de un blog de educación para padres llamado Real Parents, preconiza un método a la hora de corregir los deberes de su hija. Según ella, hay que corregir los deberes con bolígrafo verde, y destacar con este color lo que está bien hecho en vez de remarcar con rojo los errores. De esta manera, el alumno se fijará en aquello que está bien y no en los errores, se repetirá y marcará lo correcto, y se fijará más el aprendizaje en la psique del alumno. Ivanko, que usa este método con su hija, asegura que se consiguen excelentes resultados; no sólo a nivel curricular sino también para la promoción del blog, que ha conseguido 51.000 “me gusta” en su artículo.

 

Esta manera de proceder no es algo nuevo y novedoso o revolucionario, aunque pueda parecerlo por la repercusión que está teniendo en las redes sociales e Internet; es un elemento de lo que los educadores y psicólogos conocen como refuerzo positivo.

 

Pero, ¿de qué estamos hablando cuando nos referimos a refuerzo positivo?, B.F. Skinner, psicólogo que defendió el conductismo y considera el comportamiento como una función de las A1historias ambientales de refuerzo, define el refuerzo positivo como “todo aquel evento que al ser representado después de una conducta determinada produce consistentemente un aumento en la probabilidad de la ocurrencia futura de esa conducta”. Según la teoría de Skinner del condicionamiento operante, el refuerzo positivo es un importante mecanismo para la manipulación de la conducta, y por ello, fundamental para el aprendizaje ya que las tareas que reciben ese refuerzo positivo tienden a ser repetidas en el futuro.

 

Y dentro de este término, los educadores no sólo han de tenerlo en cuenta a la hora de corregir los ejercicios de sus alumnos, sino que también deben conseguir que sus clases sean positivas, es decir, lugares donde el alumno llegue listo a aprender, trabajar diligentemente y sobre manera, atender a sus necesidades sociales y emocionales. Un primer punto para conseguir que nuestras clases sean más positivas sería hacer los aprendizajes relevantes y vitales para su propio éxito o felicidad; se deben descubrir los talentos, intereses y estilos de aprendizaje de nuestros alumnos, de manera que el educador adapte sus métodos y estrategias a ellos, esto incrementará la sensación de que son los dueños de su propio proceso de aprendizaje.

 

Como todos sabemos, los alumnos y nosotros mismos necesitamos sentirnos bien; un pensamiento positivo siempreA2 va a derivar en acciones positivas y viceversa, acciones positivas deben ser reconocidas por los educadores, como esa madre rusa con su hija y derivarán en pensamientos positivos. Ser uno mismo positivo será una gran herramienta para nuestro aula, para ese refuerzo positivo y para nosotros mismos.

 

Nos encontramos ante un elemento fundamental para la motivación y el cambio de conducta y de percepción del proceso de aprendizaje, y con el que se debe trabajar con una visión más global para intentar obtener los resultados idóneos para nuestros alumnos.

 

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