Caos en las escuelas italianas por los premios al mérito

La nueva reforma de la escuela italiana introduce como novedad el bono, que premia el mérito de los profesores

 

El mundo de la enseñanza se divide entre el partido del “Por fin, ya era el momento” y los que se oponen. El aspecto que genera más BuonaScuolapolémicas es que, en este momento, los incentivos son a discreción de los dirigentes escolares, es decir, cada escuela actúa a su manera y decide de forma independiente los criterios para la selección de los profesores candidatos.

 

Hay quien quiere premiar a los profesores que están a punto de jubilarse o a los innovadores que involucran a los alumnos en proyectos internacionales, algunos se decantan por recompensar a los profesores que dan clases extraescolares de lengua italiana para extranjeros y otros ven con muy buenos ojos  a los que organizan iniciativas para los alumnos desfavorecidos… En fin, de Norte a Sur, el panorama es muy variado y los sindicatos protestan porque quieren participar en la definición de unos  criterios comunes en todas las escuelas.

 

En los pasillos y aulas, crece la preocupación a medida que se acerca la fecha del 31 de agosto, cuando los dirigentes de las escuelas tendrán que entregar al Ministerio de Educación la lista de los ganadores. Hay escuelas que, para evaluar, están preparando tablas de puntuaciones y al final del año ganará quien obtenga la suma más alta de puntos, es decir, una especie de campeonato entre los enseñantes. Por ejemplo, una escuela dará 18 puntos a quien lleve a los alumnos a un espectáculo el sábado o el domingo, otra dará 24 puntos a quien forme a compañeros y alumnos en la innovación digital y otra recompensará a quien utilice metodologías de vanguardia como la flipped-classroom (clase al revés).

 

¿Pero de que importe estamos hablando? El Ministerio ha asignado 25000 euros brutos por centro, lo cual significa que el “buen profesor” recibirá un importe aproximado de 500 euros.

 

Esta fase de experimentación durará tres años, en los que, como he dicho, los centros gozarán de plena autonomía paraBuonaScuola2 actuar. Luego el Ministerio de Educación seleccionará los criterios de evaluación más significativos y preparará una lista única, igual para todos, a la que cada uno tendrá que adaptarse.

 

Parece que para otros países europeos esto no es una novedad porque este sistema ya existe desde hace unos cuantos años. En Francia y en Inglaterra, éste ya está funcionando, con la diferencia de que envían a un inspector externo para asistir a una clase y juzgar.

 

Las opiniones que proceden del mundo de la educación son muchas y variadas y la mayoría de ellas coinciden en el hecho de que el trabajo docente debe ser valorado económicamente, pero todo tiene que funcionar de una manera más transparente y compartida entre todos los centros, de lo contrario, cabría el riesgo de que se deteriorara el clima escolar y se creara un ambiente educativo negativo para los estudiantes.

 

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