Formación para alumnos, profesores y… para todos

En la formación, la necesaria formación ­– diría yo– me voy a centrar hoy. Decroly, nuestro centro de estudios, tiene como actividad principal la impartición de formación

La necesidad de formarnos aparece en la infancia de forma innata y nos acompaña durante toda la vida. Inicialmente la enseñanza es obligatoria hasta los 16 años; luego ya es labor de cada cual, por obligación o por gusto, el seguir formándose para crecernmjseptiembre2016 profesionalmente o personalmente. Hay muchos formatos desde el punto de vista del receptor: presencial, a distancia, on-line… y ¡cómo no! La autoformación y nuestras experiencias personales, laborales, nuestras inquietudes y nuestro día a día nos aportan la más valiosa de las formaciones.

La labor del formador es muy importante y en el buen desempeño de dicha labor está casi siempre el éxito o no de la acción formativa. La metodología tradicional, basada en la actividad del docente y la pasividad del alumnado, está en desuso; cómo se trabaja en el aula es de vital importancia para que los contenidos sean asimilados y aprovechados por los alumnos. Es labor del formador, informarse de las metodologías educativas, conocerlas y aplicarlas en función del tipo de alumnado que tenga. En ocasiones la gran variedad de metodologías nos traslada a la confusión de términos. Mi objetivo ahora es analizar el aprendizaje cooperativo, formarme en esta metodología y ponerla en funcionamiento en mi aula. Es foco de mi atención dicha metodología ya que hay muchos principios que comparto y quiero constatar.

El aprendizaje cooperativo fue puesto en marcha en Massachussets, en el siglo XIX por Francis Parker, esto es, ya hace mucho tiempo, pero la realidad es que hasta el siglo XXI no se ha empezado a implementar en las aulas de nuestro país.

Puede llegar a parecer que el aprendizaje cooperativo es lo mismo que “trabajar en grupos” de toda la vida, pero gran error. El trabajo cooperativo se basa en la “iteración simultánea” y la “participación igualitaria”. Estos dos principios hacen que los alumnos estén participando constantemente, prácticamente toda la clase y que esa intervención sea igualitaria por todos los miembros. Hacer grupos y decir que es un grupo cooperativo no funciona.

Hay unos pilares que deben estar claros y todo el grupo debe trabajar para conseguirlos.

  • Uno de los objetivos es maximizar el aprendizaje de todos los miembros; esto motiva a los alumnos a esforzarse y obtener resultados que superen la capacidad de cada uno de ellos. Si uno fracasa, fracasan todos.
  • Cada miembro asume la responsabilidad y hace responsable a los demás de realizar un buen trabajo para cumplir los objetivos comunes.
  • Los miembros del grupo se prestan apoyo, comparten, se explican y animan unos a otros, tanto en lo escolar como en lo personal.
  • A los miembros del grupo se les enseñan ciertas formas de relación interpersonal y se espera que las empleen para coordinar su trabajo y alcanzar sus metas.
  • Los grupos analizan con qué eficacia están logrando sus objetivos y en qué medida están trabajando juntos.

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