El tiempo y tu vida se paran

Muchas veces hemos sentido que nuestra vida se ha parado y no sabemos cómo retomarla, cómo volver a subirnos al mundo. Hay días, como dice una canción de Rosana, “hoy no tengo fuerzas pa’ subirme al mundo”

Ese sentimiento de paralización, de no saber cómo volver a Lorenatu vida, lo hemos sentido ante acontecimientos o situaciones que nos han producido un gran impacto emocional.

La mayoría de las personas comenzamos proyectos ilusionados haciendo planes, viviendo con alegría y entusiasmo cómo poco a poco va cogiendo forma el proyecto, cómo va creciendo, desarrollándose y disfrutando de cada instante, de cada ladrillo que se va poniendo en él.

En algunas ocasiones, se puede dar la circunstancia de que, aunque estemos poniendo todo nuestro esfuerzo y energía para que el gran proyecto salga bien, de repente, un día puede venir un “huracán” y destruir todo aquello en lo que llevábamos tiempo trabajando e invirtiendo nuestro tiempo, esperanzas, esfuerzos…

En ese momento es cuando sentimos que la vida se nos ha parado, que no sabemos cómo volver a reconstruirla, y lo que es peor, que el huracán también se llevó nuestras energías y hemos de empezar desde 0 otra vez.

Y es que por mucho que nos digan “la vida sigue nolor 2 estés triste…”, “debes continuar…”, “ha sido un bache en el camino, pero seguro que te recuperas y lo vuelves a conseguir…”, o recibas esos abrazos sin decir nada que te dicen todo e intentan empatizar con nosotros…, por muchas frases y gestos que amigos, familia, compañeros de trabajo te digan para intentar animarte, y alentarte (que son muy valiosos y ayudan mucho), sin embargo en esos momentos no las quieres oír porque en tu cabeza sólo está el eco de la pérdida que has tenido, la culpabilidad… y, como he dicho, no existen las ganas de retomar nuestra vida ya que nos sentimos sin esa fuerza, sin en el motor que nos había estado empujando día a día durante los últimos meses.

Pero aunque es normal y permisible estar desanimados y descorazonados, no podemos dejarnos llevar por esa abulia. Claro que nos va a costar retomar nuestras rutinas, como la de ir a trabajar, salir con nuestros amigos… Sin duda va a ser duro, pero debemos hacerlo; el primer día nos costará, el siguiente algo menos y así, sin darnos cuenta, iremos recuperando nuestra vida. Tendremos días buenos, otros menos buenos donde sólo querremos que se acabe el día, y lor 1seguro que en estos últimos al ir a trabajar, nos encontremos con compañeros que nos saquen una sonrisa o nos ofrezcan ese maravilloso abrazo mudo.

No ganamos nada lamentándonos en casa por la pérdida, al contrario,de toda experiencia desagradable podemos sacar algo positivo, por muy pequeño que sea. Así que, aunque sea difícil, vamos a intentar quedarnos con esos pequeños recuerdos de alegría, comprensión, ternura, cariño… lo positivo que en su día vivimos para coger fuerzas, subirnos al mundo y tirar del carro de nuevo. Primero, hemos de hacerlo por nosotros y seguidamente, por la infinidad de personas que nos han mostrado su empatía. A todos ellos, sólo queda darles las GRACIAS y esperar que vuelvan a ver cómo se comienza un nuevo proyecto.

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