“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”

Hace ya algún tiempo que leí esta frase de Benjamin Franklin. Esta simple afirmación, que quizá muchos ya conocíais, a mí me hizo reflexionar tanto sobre mi labor como docente como del tiempo que pasé como estudiante

Me hizo pensar sobre todo lo que había “aprendido” a lo largo de mi vida, y poco después olvidado; sobre aquello que había tenido que estudiar y al cabo de una semana casi no recordaba. ¿Cómo iba a Miriamenfadarme si mis estudiantes se olvidaban de las cosas que les contaba en clase? Esta pregunta me llevó hasta la segunda parte de la reflexión, ¿cómo estoy enseñando a mis alumnos?

Me di cuenta entonces de que durante mis primeros años como docente, condicionada posiblemente por cómo los distintos profesores que tuve en los colegios, instituto y universidad me habían enseñado a mí, recaí en la utilización de métodos tradicionales, con apuntes llenos de información teórica ­ algo que en la mayoría de los casos no interesaba lo más mínimo a mis alumnos, quienes a pesar de estar presentes en el aula, tenían sus mentes muy lejos de allí-. Por tanto algo debía cambiar; y desde entonces, me gusta plantearme si puedo hacer las cosas de otra forma para conseguir que mis estudiantes se involucren y realmente aprendan.

Soy consciente de que hay muchas cosas que todavía tengo que cambiar, pero poco a poco, y siguiendo esta filosofía, voy introduciendo pequeños cambios en las clases siempre con el mismo objetivo en mente: que mis estudiantes se involucren y puedan llegar a experimentar o poner en práctica lo que estamos explicando en las distintas unidades didácticas.

Después de todo esto, me gustaría compartir con vosotros una de estas experiencias, que no por sencilla tiene menos interés. En los Ciclos Formativos de GradoMGI1 Superior de “Asistencia a la Dirección” y en el de “Administración y Finanzas”, imparto el módulo de Comunicación y Atención al Cliente, que al ser en inglés, supone un esfuerzo extra para la mayoría de los estudiantes.

En una de las unidades, estábamos estudiando diferentes técnicas de toma de decisiones en grupo, como la tormenta de ideas o Brainstorming, el Phillips 66, o los 6 sombreros de pensar. Muchos estudiantes conocían la técnica del Brainstorming por películas o incluso porque en ocasiones y a pequeña escala la habíamos utilizado en el aula. Las otras dos técnicas resultaban nuevas, y mientras la Phillips 66 se recomienda para grupos grandes por lo que no podíamos aplicarla en clase, los 6 sombreros de pensar no tienen esa limitación y pudimos ponerla en práctica.

La técnica se fundamenta en la división de un proceso complejo de toma de decisiones en 6 procesos más sencillos centrados cada uno en un único aspecto, que se identifica con un sombrero de color. De este modo, cada persona en el grupo se pone “figuradamente” el sombrero de un color y representa un rol en el proceso de toma de decisiones. Estos 6 sombreros son:

  • Sombrero Amarillo: El optimista. Quien lo lleve debe buscar el lado positivo de las diferentes decisiones y los beneficios asociados a su adopción.

  • Sombrero Verde: La creatividad. Quien lo lleve debe aportar ideas y alternativas creativas.

  • Sombrero Blanco: La información. Quien lo lleve debe aportar información objetiva, neutral y basada en hechos.

  • Sombrero Rojo: La pasión. Quien lo lleve debe argumentar explicando lo que le gusta y lo que no, las corazonadas y sentimientos.

  • Sombrero Negro: El Pesimista. Quien lo lleve debe argumentar todo aquello que pueda salir mal, debe encontrar todas las dificultades y el lado negativo de las cosas.

  • Sombrero Azul: El moderador. Quien lo lleve se encarga de guiar la discusión dando turnos de palabra y resumiendo las principales ideas.

Tras la lectura y explicación con mayor profundidad de la técnica, les parecía compleja y no lo entendían, por lo que me pareció una oportunidad para ponerla en práctica y ponernos los MGI2sombreros, eso sí, nosotros no lo hicimos figuradamente.

Así, con unos sombreros de papel de diferentes colores, planteamos un tema para analizar en cada grupo, dejando que ellos mismos fueran los que lo eligiesen. Así, En Administración y Finanzas estuvimos hablando de Cristiano Ronaldo, mientras que en Asistencia a la Dirección, el tema elegido fue mucho más cercano, “Tener que estudiar una asignatura en inglés”.

En ambos grupos, cada alumno, y en ocasiones por parejas, expusieron argumentos según el sombrero asignado. Durante las sesiones, además de divertirnos con algunos de los argumentos y practicar la comunicación oral en inglés, también surgieron valiosas ideas para mejorar las sesiones en el aula de una asignatura en inglés; y lo que es más importante, los alumnos se involucraron de manera que a día de hoy ésta es precisamente la técnica de toma de decisiones en grupo que más recuerdan todos los alumnos de ambos grupos.

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