¡¡¡Gracias a todos!!!

El pasado jueves 25 de mayo, mis compañeros de Decroly me dieron una muy buena sorpresa

Yo, que siempre presumo de que las veo venir, resulta que caí como una pardilla, aunque hay que decir que tuvieron la brillante idea foto 1de buscar la colaboración de mi gran amiga Esther y mi marido José y eso les aseguró el éxito.

Para mí, todo comenzó cuando Esther me envió un whatsapp diciéndome que teníamos que quedar sí o sí porque necesitaba un hueco para ella. Por supuesto, yo solo pregunté cuándo y a qué hora. Tras hacer un rodeo (eso me doy cuenta ahora) consiguió que quedásemos el jueves a las 7 de la tarde.

La verdad que yo quedé intrigada (no preocupada) por la urgencia de la cita, pero como el tono de la conversación fue distendido sólo quedaba esperar para saber qué era lo que necesitaba o quería contarme.

Llegado el jueves, José y yo fuimos a la cita con Esther. Yo ya había pensado dónde podíamos ir a tomar algo tranquilos. Una terracita en una cafetería-restaurante cerca de Corbán.

Cuando Esther entró en el coche, José le preguntó dónde le apetecía ir, y aunque yo di mi idea, no me hicieron ni casofoto 2 y Esther sugirió ir hacia la zona del Sardinero a una terraza en la que ella había estado y era un buen sitio. Yo, a Esther nunca la niego nada así que hacia allí nos dirigimos. Hicimos el camino charlando animadamente y cuando llegamos cerca de la entrada hacia la Magdalena, Esther dijo que era por ahí. Yo dije: ”Por aquí solo conozco El Tenis, pero como no somos socios no podemos entrar”.

A medida que fuimos acercándonos precisamente a la puerta del Tenis, en la calle había mucha gente y comenté que alguien celebraba algo allí, hasta que José paró el coche justo enfrente y, de repente, vi a mi compañero Álvaro Peña y me extrañó, pero sin tiempo de reacción apareció Javier, mi hermano, para abrir la puerta del coche y aún así tuvieron que pasar varios segundos hasta que viendo a todos mis compañeros decrolianos me di cuenta y pensé: “Ay va, que esto es por mí”. Lo siguiente fue tal el sentimiento que no era capaz de salir del coche y no pude evitar las lágrimas.

Ahí estaban todos dándome besos y abrazos y yo emocionada e incrédula ante la realidad de que había sido llevada allí en la más absoluta ignorancia sin darme cuenta de nada.

Pasamos una velada juntos estupenda, no exenta de más emociones que me hicieron llegar a casa súper contenta y agradecida. El motivo de esta sorpresa es mi despedida del mundo laboral. Tras toda una vida trabajando con la mayoría de ellos !36 años, nada menos! mi etapa profesional termina, no por edad, pero sí por otras circunstancias que exigen que me tome la vida más lenta y tranquila.

Haciendo balance de estos años sólo tengo la sensación de haber formado parte de un grupo de personas con una gran foto 3 - copiacalidad humana. Con los de siempre, hemos compartido no sólo vida laboral, también vida personal, despedidas de solteros, bodas, el ser padres y madres y ahora algunos, abuelos y abuelas (yo todavía no formo parte de este último grupo, pero disfruto de mis sobrinos/as-nietos/as). Y qué decir de “la nueva hornada”, como yo les llamo; todos provocan en mí un sentimiento de añoranza viendo que con su juventud y ganas de comerse el mundo, comienzan su vida en todos los aspectos y ya tenemos “retoños” de muchos de ellos.

Podría escribir páginas y páginas de todo lo que han dado de sí todos estos años, pero no quiero alargar el escrito, que después os aburrís y dejáis de leer (ja,ja,ja).

Sólo añadir, por último, que cada uno de vosotros ha contribuido a que tenga un montón de bonitos recuerdos, que es con lo que me quedo; que estoy encantada de haber vivido con vosotros todos estos años, que no me vais a ver el pelo trabajando, pero prometo visitaros más a menudo de lo que lo he hecho en los últimos meses y que para una maratón no me llaméis, pero para una conversación en la que pueda contribuir a sacaros una sonrisa o por qué no, una carcajada, podéis contar conmigo.

Muchas gracias por todo lo que me habéis dado a lo largo de estos años, también por lo de “los chinos”, es muy bonito y !!!no me ha dado alergia a pesar de haberlo llevado puesto durante cuatro días!!!

No quiero terminar este escrito sin mencionar a nuestro Juanín, que desgraciadamente ya no está entre nosotros, aunque sí con nosotros. Descanse en paz.

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