Amor, algo tuyo, algo de todos

Por Fernando Saiz Zorrilla, alumno de GIAT 2º

¿Quién se atreve a escribir sobre el complejo amor? Yo me arriesgo

Cientos de poetas han expresado sus sentimientos, muchos escritores y novelistas han plasmado en sus obras experiencias propias, anhelos o quizá solo frutos de su imaginación. No creo que sea extraño que tantas personas, de todas las condiciones, ilustres o no, se hayan aventurado a expresarse sobre el amor. Esto es debido a que es un tema que, de una manera u otra, Fernando Saiz Zorrilla GIAT2 02-02-2018 Amor algo tuyo algo de todosnos interesa a todos, y todos lo queremos o lo hemos querido alguna vez en nuestra vida.

Sin embargo, en pleno siglo XXI, parece que el amor se ha vuelto algo complejo, los sentimientos mismos se han convertido en una especie de tabú. La evolución de la sociedad es la responsable de esto, pero también el miedo, miedo a que nos hagan daño, a los prejuicios, a sentirnos “desnudos” ante los demás. No nos damos cuenta de que los sentimientos son algo que tenemos en común y nos hace iguales, pero también diferentes.

Algo que no podemos negarle al amor es la variedad que encierra. Desde que nacemos, buscamos el amor en todas sus formas: cuando naces quieres el amor de tus padres, un amor dependiente y, a partir de ahí, surgen otros tipos de amor: hacia uno mismo – cuando tomas plena consciencia de tu identidad–, hacia otras personas más allá de la familia, hacia la naturaleza y los animales, hacia las artes… incluso el amor a cosas intangibles. El amor abarca e impregna todo y da significado a nuestras vidas. No hay humano que pueda vivir sin el amor en alguna de sus formas. Hasta la vieja solitaria ama a sus gatos.

Dentro de esos tipos de amor, me quiero centrar en el que surge en una relación con otra persona. Vivimos con la esperanza de encontrar nuestro amor con final feliz, vernos envueltos en una de esas historias que hemos visto u oído de otros, ésas de los libros y las películas que parecen tan idílicas.

Seguro que muchos de los que estáis leyendo este texto habéis tenido algo así alguna vez, esos sentimientos apasionados, de locura, que no se olvidan; relaciones que nos han hecho disfrutar, aunque también sufrir; y, aunque puede que esas historias hayan encontrado su final, en el fondo no os arrepentís porque mientras duró fue algo bello, perfecto.

Pues… puede que todo esto no sea tal y como lo estoy pintando, o al menos, no como nos lo han hecho creer. ¿No será que le damos demasiada importancia a las relaciones y en ocasiones nos olvidamos de nosotros mismos? Al final, lo que realmente buscamos los seres humanos es algo tan simple como la felicidad, y no hay una fórmula mágica para conseguirla. De hecho, no existe la felicidad, existen momentos felices, y a veces esos momentos no dependen de tener que compartir tu vida con otra persona, sino contigo mismo. Nos han hecho creer que tenemos que encontrar nuestra media naranja, pero como decía John Lennon, «Todos nacemos con nuestra naranja completa». Solo cuando sepas amarte a ti mismo, podrás ser feliz y pensar en amar a otras personas. No existe esa regla de encontrar a alguien que sea igual a ti, con tus mismos gustos, misma forma de pensar…

¿Qué es para mí el amor? No es algo que salga solo del corazón, es una parte, sí, pero para mí es algo que está más en nuestro cerebro; es esa química, esa “chispa” que salta cuando haces conexión con otra persona –que puede ser o no igual a ti– pero que esencialmente te complementa. Sin embargo, para que esa química surja, es necesario algo primordial: energía positiva. El amor y las relaciones son muchas cosas, no es todo lo bonito de los libros y películas de las que antes hablábamos, sino estar tanto en las buenas como en las malas; es generosidad, es dar lo mejor de ti por otra persona.

No lo olvides, tú ya eres feliz desde el principio, eres una persona completa. Y esa persona que conoces o conocerás aportará a tu vida otras muchas cosas y se complementará contigo. Pero si no ocurre así, si te anula, si no te respeta o simplemente sientes que no es para ti, deja que el río fluya, sigue buscando, nunca te pares y sigue amándote y amando a los demás. Todo en la vida llega.

Nuestra vida está donde somos felices, con esas personas especiales que nos acompañan, en esos lugares y rincones que nos son únicos, donde aprendimos algo y en los que nos hicimos mayores. Venimos de esos caminos que empezamos a recorrer con el miedo dentro de nuestro pecho, pero que nos enseñaron a encontrarnos a nosotros mismos. Crecimos en aquellos momentos en los que nos robaron un beso y en las camas empapadas con nuestra pasión, donde aprendimos a volar. Todas esas cosas y otras tantas son las que nos demuestran que por muy perdidos que creamos estar, siempre podremos recuperar el rumbo y siempre habrá alguien que pueda encontrarnos, alguien que se quedará.

Y tú, ¿alguna vez has amado?

 

 

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