El secreto de la ciudad

 Por Paula Díaz Díaz, alumna de SMR 2º

Alexis, una chica normal y corriente; Tory, un chico conflictivo y que esconde un secreto peligroso; una ciudad en común, Detroit (Míchigan); un secreto que resolver y un amor que descubrir  

Después de meter las maletas y cajas, me subí al coche, intentando no pensar en mis amigos, a los quePaula Díaz Díaz SMR2ºB 05-03-2019 El secreto de la ciudad dejaba atrás junto a mi antigua vida. Conecté mis auriculares hasta quedarme profundamente dormida.

Mi madre me estaba llamando y yo automáticamente me quité los auriculares.

–Dime, mamá. –La digo mientras miro mi móvil.

–Ya estamos aquí, nos quedaremos en casa de tu abuela hasta que encuentre un piso a buen precio. Mientras, tú ve mirando institutos. – Lo que menos me apetece ahora es buscar un instituto nuevo, con gente nueva.

–Sííí, qué ilusión. – Digo irónicamente. Mi madre se rió mientras yo la ayudaba a sacar las últimas cajas. Me quedé de pie, mirando la casa. se veía bastante acogedora y grande; entré dentro a saludar a mi abuela.

–Mi niña, –me dice mientras me agarraba de los mofletes, (cómo odio que me hagan eso), qué mayor estás y qué guapa.

–Gracias, abuela, ¿dónde dejo mis cosas?

–Arriba, en la habitación de la izquierda.

Tras decir eso, subí a mi habitación y era bastante amplia;tenía un espejo, una cama bastante grande para lo bajita que soy, las paredes de color morado y alguna que otra estantería y muebles. Guardé mi ropa como pude y me puse a mirar por la ventana, que daba a una especie de calle con un pequeño parque. Miré mi reloj, era de noche, me puse mi pijama y acto seguido, abrí la cama, enchufé mi móvil y me dormí. Oí pasos subiendo que abrían la puerta, miré y eran mi abuela y mi madre.

–Cariño, en esta ciudad es obligatorio a las 00.00 estar en la cama, con las ventanas y las persianas bajadas hasta abajo. –dijo mientras bajaban las persianas.

Me dieron un beso de buenas noches y salieron de la habitación. Algo dentro de mí sabía que no debería investigar sobre el porqué de esas obligaciones ¿Qué ocurre a las 00.00 de la noche? Me he quedado mirando una hora al techo, desesperada por saber qué ocurre a las 00.00 y ya no aguanto más, me levanto de la cama subo las persianas y miro por la ventana, el cielo está de un color rojizo y veo siluetas extrañas en el cielo, una sensación de miedo recorre mi cuerpo. Esta sensación aumenta cuando veo a una de las siluetas mirándome, cierro la persiana de golpe y me meto dentro de la cama intentando no pensar en eso.

Al día siguiente me levanto con una sensación rara en el cuerpo, no sé si por lo de anoche o por lo de no pegar ojo; sólo sé que tengo que buscar instituto. Rebusco en mi armario, saco una sudadera gris, unos leggins negros, pillo mis playeras blancas, me lavo la cara y de seguido, me pinto la raya del ojo y me pongo máscara de pestañas. Bajo a la cocina, que era espaciosa y se encontraba al lado del salón. Desayuno tranquilamente mirando en mi móvil institutos y encuentro uno llamado «Clippert Academy»;miro la dirección y voy para apuntarme “1981 McKinstry st”, leo en mi móvil mientras ando hasta encontrarme con el gran edificio marrón y blanco.

Veo muchos chicos y chicas, pero me fijo en especial en un chico apoyado en una moto, en la entrada, mirándome fijamente con cara seria y un cigarro en la mano. Esa mirada me resulta familiar –pienso para mí. Aparto la vista y al entrar al edificio, busco secretaria con la mirada.

–Mañana mismo puedes incorporarte, aquí te daremos los libros. Tu clase es la 1°D. Toma tu horario. Nos vemos mañana.

Acto seguido, la secretaria me da el horario y salgo de allí mirándolo. Fuera del edificio, sigo escuchando una y otra vez la misma canción, mirando alrededor donde veo césped, edificios y señores mayores andando. Iba distraída, mirando mi móvil hasta que me choqué con una persona bastante grande y fuerte, levanto la vista y para mi sorpresa me encuentro al chico de la moto.

–¿Estas bien? – Me dice extendiéndome el brazo

–Bueno, me acabo de chocar contra un mueble, pero bien. –Le miro a los ojos y los tiene de un color marrón oscuro, le doy un vistazo rápido.

–¿Te gusta lo que ves? –sonríe cínico mirándome.

–No, la verdad. –Digo seria

–Bueno, eso se tendrá que ver. Otra cosa ¿tú eres la nueva, no? –me dice mientras me mira de arriba a abajo. Todo el mundo habla de ti.

–¿Nunca habéis visto a una chica de 16 años apuntarse a un instituto o qué? –le vuelvo a mirar a los ojos, sigo pensando que esos ojos los he visto antes pero no recuerdo en donde.

–Sí, pero tú eres especial. –Mira alrededor alterado. –Oye, me tengo que ir, mañana nos vemos en clase, nueva. –Dice mientras se va.

–¡Eh –grito y él se gira, –no me has dicho tu nombre!

–Tory –dice sin más y se va.

Tras unos minutos andando llego a la casa y veo a mi madre dormida en el sofá y a mi abuela en la cocina haciendo crucigramas; pongo una manta a mi madre, le doy un beso en la frente cariñosamente y voy con mi abuela a la cocina; la saludo con dos besos en la mejilla.

–Hola, cariño. –Se quita las gafas y me mira. – ¿Y esa cara?

–¿Qué cara? – Digo riendo.–Estoy normal.

–No sé, ayer estabas muy seria y hoy estás feliz.

Sigo pensando en lo de anoche y esta noche salgo a investigar. Miro el reloj y son las 00.15. Bajo las escaleras sin hacer ruido, miro al cielo después de un rato y veo que las sombras van cobrando forma y se lanzan en picado hacía mí. Asustada, me lanzo al suelo con los ojos cerrados y al abrirlos, me encuentro de nuevo en mi habitación con la mochila. Mi mente da muchas vueltas, miles de preguntas pasan por mi cabeza y mis ganas de encontrar respuestas aumentan cada vez más.

 

 

 

 

 

 

 

Comments on this post

No comments.

It is necessary to login to write comment.

Trackbacks and Pingbacks on this post

No trackbacks.

TrackBack URL