De repente tú

Por Jorge Antonio Mateo Rodríguez, alumno de ASIR 1º

El destino nos prepara una vida llena de maravillas que las tomas o no, las transformas en tuyas o no… lo malo es cuando dejan de ser tuyas 

Mi vida había sido fácil, trabajada pero fácil, por lo menos no tan complicada como escuchabas de otra gente, que todo a su alrededor eran desgracias y dificultades, todo cuesta arriba para no llegar nunca a ninguna parte. Todo eso a mí me sonaba lejos, distante, y aunque podía empatizar con ellos, la verdad es que hacía poco más que empatizar.

Yo había nacido en una familia tradicional, donde mi padre, trabajando mucho, nos sacó adelante a mí y a mis hermanos, mi madre se dedicó a cuidarnos y educarnos, y lo hizo muy bien y con mucho empeño. El amor y el respeto a los míos siempre lo tuve. Quizás ya se sabe…. “que de lo que mamas es lo que tienes y das”. Eso yo lo tuve y lo sigo teniendo.

Estudié más o menos, aprobando. Mis fiestas, mis amigos, mi vida… fácil, sí, fácil… y feliz.

Uno no se da cuenta de cómo dejamos que el tiempo escriba en nosotros los capítulos, uno a uno, hasta que un día paras… y los ves, los lees un día cualquiera, sin pensarlo… Esos capítulos han convertido tu vida en una historia tuya, propia, adornada con fotos que la ponen imagenes. Esas fotos que cuando las ves, la película cobra vida, y te sugieren una sonrisa, una lágrima, una carcajada, un recuerdo.

Todos los recuerdos de tu vida han ido dejando un puzzle en tu cuerpo, en tu alma y en tu corazón. Momentos, personas que van y vienen, hasta que llegaste tú. La verdad es que no te vi llegar, no pondría fecha ni momento ni nada de nada, no te sentí hasta que estabas a mi lado. Tu presencia me erizó la piel por primera vez cuando sentí un susurro en mi cerebro, que no entendí.

Tú te presentaste timido, distante, lejano… pero te fuiste acercando a mí con pequeños roces. Tú me cambiabas las cosas de sitio y no las encontraba. Tú te llevaste trocitos de mis imágenes y las hiciste borrosos recuerdos que iban y venían. Llegaste tú… y por supuesto no te esperaba, y te hiciste imprescindible, no sé si tú para mí o yo para ti.Ya no salía sin ti, ni volvía sin ti, eras toda mi vida y en el fondo ¿me hacías feliz?

Encendías y apagabas mi sonrisa, tú eras yo y yo era tú. Vivía el momento contigo y lo hacíamos desaparecer. Y construíamos uno nuevo, o el mismo… al que le ocurría lo mismo.Todo era nuevo, todo para estrenar, todo nos sonreía unos instantes, todo iba y venía, una ilusión fugaz que me estremecía. ¿Sería amor? No lo sé. Lo que es cierto, es que ahora estoy contigo desde que tú llegaste y lo demás… no importa.

                                                                                                                                                                                                                  A Mi altceimer

 

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